miércoles, 18 de diciembre de 2013

La voz de las familias cristianas



El bien de las personas y el futuro de los pueblos dependen en gran medida de la salud de sus familias. Esta verdad está avalada por los estudios sociológicos. Quien quiera comprobarlo lo puede leer en el libro, de Pierpaolo Donati, La familia como raíz de la sociedad (BAC). Sin embargo, la cultura hegemónica y los políticos se empecinan en conducir a la sociedad española por la dirección contraria. Son muchas las explicaciones que podemos dar a este hecho. En la raíz de todas ellas está el abandono de Dios, un concepto de autonomía y de libertad radical e individualista y una rancia herencia del marxismo que ve como enemigos al matrimonio natural entre un hombre y una mujer, a la maternidad y a la familia.
La debilitación de nuestras familias, por rupturas familiares y el maltrato que reciben de las llamadas leyesprogresistas, está provocando un verdadero malestar: fracaso escolar, niños con carencias afectivas, conductas de riesgo y adicciones; aumento del alcoholismo juvenil y de la drogadicción; descenso de la población y aumento de los abortos en adolescentes; empobrecimiento general y en particular de la mujer, abandono de los ancianos, etc. A pesar de estos síntomas, constatados estadísticamente todos los años, las propuestas culturales y las políticas familiares se han encaminado en un sentido de progresiva desinstitucionalización del matrimonio y promoción del caos de formas familiares diversas. Con ello se está dejando en el camino un número ingente de personas heridas a las que la Iglesia, desde la verdad, debe acercarse, acompañar y ayudar con entrañas de misericordia.
Todo ello hace más necesario escuchar la voz de las familias cristianas y hacer visible una multitud de matrimonios que, a pesar de las dificultades de la crisis, continúan aportando a España la fidelidad conyugal, la estabilidad familiar y la muchedumbre de sus hijos. El secreto está en la humildad de edificar la casa sobre la roca que es Cristo. Por eso, la Eucaristía de la plaza de Colón, el 29 de diciembre, pondrá de manifiesto, una vez más, el secreto para promover una sociedad sana y enriquecida con la primavera de los hijos. La familia, conviene no olvidarlo, es la auténtica ecología humana. Acudir a la Misa de las Familias en Madrid, en comunión con el Papa Francisco y nuestros pastores, es contribuir a que se oiga el clamor de las familias. ¡En la familia se juega nuestro futuro.
Juan Antonio Reig Pla
obispo de Alcalá de Henares

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