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martes, 11 de febrero de 2014

11 de febrero de 2013: Benedicto XVI anuncia su retirada a un monasterio de clausura

Ya no tengo fuerzas para ejercer bien el ministerio

La de ayer, Miércoles de Ceniza, ha sido la última celebración litúrgica solemne, presidida por Benedicto XVI como Papa. Dos días antes, el Pontífice anunciaba la decisión de presentar su renuncia al ministerio de obispo de Roma, suscitando profunda sorpresa entre los cardenales que le escuchaban en la sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano

Eran las 11:35 h. de la mañana del lunes, y Benedicto XVI clausuraba un Consistorio en el que se fijó la fecha para varias canonizaciones. Tras unos apuntes biográficos sobre los futuros santos, leyendo con tota serenidad un breve discurso en latín, Joseph Ratzinger anunció que, a partir del 28 de febrero, a las 20 horas, la sede de San Pedro «quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice». Entre quienes le escuchaban, se hacía visible el estupor.
Benedicto XVI explicaba así los motivos que le han llevado a dar este paso: «Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino». Y añadió: «En el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado», explicaba el Papa.
El director de L'Osservatore Romano, diario de la Santa Sede, Giovanni Maria Vian, revelaba, por la tarde, que esta «decisión del Pontífice se tomó hace muchos meses, tras el viaje a México y Cuba, y con una reserva que nadie pudo romper».
El hermano del Papa, monseñor George Ratzinger, de 89 años, contaba a la agencia alemana DPA que los doctores le han prohibido al Papa emprender nuevos viajes trasatlánticos, como, por ejemplo, el que tenía previsto a Río de Janeiro, para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. En este sentido, el padre Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, confirmó el martes la noticia de que al Papa le fue sustituido el marcapasos hace tres meses, si bien descartó que este hecho haya influido en la decisión. «No ha renunciado al pontificado porque esté enfermo, sino por la fragilidad que conlleva el envejecimiento», explicó.

Su misión continuará

Entre los cardenales que escucharon el anuncio del Papa, se encontraba el cardenal Paul Poupard, Presidente emérito del Consejo Pontificio de la Cultura, quien ha confesado a Alfa y Omegaque las palabras del Papa han suscitado auténtico estupor entre los cardenales. «Ha sido una sorpresa total. En la sala del Consistorio se podía ver el estupor en el rostro de mis hermanos, estupor que yo mismo compartía», confiesa el cardenal francés.
El cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio cardenalicio, había recibido la noticia con unas horas de antelación, pues a él le correspondía, entre otras cosas, responder al anuncio del Santo Padre. «Como un relámpago en cielo sereno ha resonado en este aula su conmovido mensaje», aseguró el purpurado italiano, reconociendo que no era fácil recoger sus sentimientos en ese momento. Su misión, concluyó, «continuará, sin embargo. Usted ha dicho que estará siempre cerca con su testimonio, con su oración. Ciertamente, las estrellas del cielo seguirán siempre brillando y así brillará siempre entre nosotros la estrella de su pontificado. Estamos cerca de usted, Padre Santo; bendíganos».
Benedicto XVI ha comunicado que, tras su renuncia, pretende retirarse al monasterio de religiosas de clausura Mater Ecclesiae, dentro de los muros del Vaticano. El monasterio, construido por deseo de Juan Pablo II en 1992, está siendo rehabilitado, por lo que, en estos momentos, no lo habita ninguna comunidad. Mientras se realizan las obras de remodelación, Joseph Ratzinger esperará en la residencia pontificia de Castelgandolfo.

Un pontificado intenso

En estos casi ocho años de pontificado, desde que fuera elegido sucesor de Juan Pablo II, el 19 de abril de 2005, Benedicto XVI ha sorprendido por el dinamismo que ha sido capaz de imprimir, a pesar de su avanzada edad. Lo testimonian los 24 viajes internacionales, tres de ellos a España, mostrando de manera explícita su afecto e interés por nuestro país.
Lo muestran también sus tres grandes encíclicas, en particular, la primera Dios es amor (Deus caritas est), con la que despejó los prejuicios sobre su persona y ha permitido descubrir en su teología un rostro encantador y poético, el rostro mismo de Dios. Después, en 2007, su encíclica sobre la esperanza (Spe salvi) sirvió de bálsamo para tantas almas desesperanzadas por un mundo materialista. Su trilogía sobre las virtudes teologales ha culminado con el Año de la fe, que concluirá su sucesor, en el mes de noviembre. En cuanto a su tercera encíclica, Caritas in veritate, muchos la han considerado el documento más válido para encontrar las causas y las soluciones de la actual crisis económica.
Entre las prioridades de su pontificado, él mismo puso la promoción de la unidad de los cristianos, a través de un diálogo sincero ecuménico, así como un diálogo interreligioso con los creyentes de otras religiones, basado siempre en la búsqueda de la verdad. Si bien es cierto que una malinterpretación de sus palabras en Ratisbona creó una colosal crisis con exponentes musulmanes, al mismo tiempo hay que reconocer que nunca como en estos años el verdadero diálogo entre Roma y el Islam había logrado ser tan sincero y real.
Las Jornadas Mundiales de la Juventud, en particular la de Madrid, sirvieron para demostrar que el Papa no necesita el lenguaje de una estrella de rock para conquistar a los jóvenes. Los millones de chicos y chicas que han afrontado cansados viajes para verle han buscado participar en un encuentro de fe, un encuentro con Dios en la Eucaristía.
El último año ha sido un Vía Crucis para Benedicto XVI, quien ha visto cómo secretos que habían pasado por su mesa acababan en las primeras páginas de los diarios, por la traición de su mayordomo, la persona que le ayudaba en su vida diaria. Ahora bien, su perseverancia ha servido también para ir hasta el fondo de este asunto y dar una lección de trasparencia, dentro y fuera de la Iglesia.
Su firmeza ha sido también decisiva para la purificación de la Iglesia, tras los escándalos de sacerdotes que se han manchado con el crimen de la pederastia. Ahora, gracias a sus disposiciones, la Iglesia en el mundo cuenta con normas precisas y exigentes para evitar estos riesgos.
Por éstos y otros motivos, este Papa pasa a la Historia como ese Mozart de la teología que ha compuesto en este pontificado una sinfonía que tiene como contrapunto esta convicción: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».

Jesús Colina. Roma

jueves, 22 de marzo de 2012

"Las diferencias sexuales no son irrelevantes para la definición del matrimonio"


  • Benedicto XVI aborda la crisis contemporánea del matrimonio y la familia, y, en general, de la visión cristiana de la sexualidad humana.

  • El Obispo de Roma criticó la práctica generalizada de la convivencia
    Benedicto XVI afirma que "las diferencias sexuales no deben ser tomadas como irrelevantes para la definición del matrimonio", en su discurso a los obispos de la VIII región de Estados Unidos a los que recibió en audiencia en el Vaticano.

La crisis del matrimonio y la familia
El Papa abordó la crisis contemporánea del matrimonio y la familia, y, en general, de la visión cristiana de la sexualidad humana.
"De hecho -dijo-, es cada vez más evidente que una apreciación debilitada de la indisolubilidad de la alianza matrimonial y el rechazo generalizado de una ética responsable y madura sexual basada en la práctica de la castidad, han dado lugar a graves problemas sociales que llevan un inmenso costo humano y económico".
El Papa hizo referencia a "las poderosas corrientes políticas y culturales que buscan modificar la definición legal del matrimonio", a las que la Iglesia resiste con una defensa "razonada del matrimonio como institución natural, que consiste en una determinada comunión de personas, esencialmente basada en la complementariedad de los sexos y orientadas a la procreación".
Por ello, aseguró, "las diferencias sexuales no pueden ser tomadas como irrelevantes para la definición de matrimonio".
"La defensa de la institución del matrimonio como una realidad social es en última instancia -continuó- una cuestión de justicia, ya que implica salvaguardar el bien de toda la comunidad humana y los derechos de los padres y niños por igual".
La convivencia
El Obispo de Roma criticó la práctica generalizada de la convivencia, "a menudo por parejas que parecen no darse cuenta de que es un pecado grave, por no hablar de perjudicial para la estabilidad de la sociedad".
Y agradeció a parroquias, escuelas y agencias de caridad en su quehacer en apoyo de familias, de las personas "en situaciones difíciles maritales, especialmente divorciados y separados, madres solteras, madres adolescentes y mujeres que consideran el aborto, así como los niños que sufren la trágicos efectos de la ruptura familiar".
En este gran esfuerzo pastoral hay una necesidad urgente de toda la comunidad cristiana para recuperar el aprecio de la virtud de la castidad "que presenta la comprensión cristiana de la sexualidad como una fuente de la verdadera libertad, la felicidad y el cumplimiento de nuestra vocación humana fundamental e innata de amar", aseveró.
El Papa animó a la Iglesia en Estados Unidos a perseverar en su misión histórica de educar a los jóvenes y así contribuir a la consolidación de la vida familiar, en un país -afirmó- "castigado por los acontecimientos de la última década".

domingo, 18 de marzo de 2012

Benedicto XVI: Cuando Dios calla... ¿es que está ausente?

El papa Benedicto XVI concluyó las catequesis dedicadas a la oración de Jesús abordando el tema de la dinámica de la palabra y del silencio que la caracterizan a lo largo de su existencia terrenal, sobre todo en la Cruz.

Silencio interior para acoger la Palabra
Ante las diez mil personas que llenaban la plaza de San Pedro, en la audiencia general de este miércoles, el papa explicó que el primero de estos aspectos “atañe a la disposición para acoger la Palabra de Dios. Es necesario el silencio interior y exterior --dijo- para que dicha Palabra pueda ser escuchada. Es un aspecto especialmente difícil, dijo, en una época que no favorece el recogimiento; a veces da la impresión de que tenemos miedo de separarnos, aunque sea por un instante, del torrente de palabras y de imágenes que llenan nuestros días”.

Sin embargo, recordó el papa, “los Evangelios nos presentan con frecuencia al Señor que se retira solo, lejos de los discípulos y de la multitud, a un lugar apartado para orar”, y “la gran tradición patrística enseña que los misterios de Cristo están ligados al silencio y sólo en el silencio la Palabra puede acampar entre nosotros”.

“Este principio --agregó el pontífice-- es válido para la oración personal, pero también para nuestras liturgias: para facilitar una escucha auténtica, deben ser ricas de momentos de silencio y acogida no verbal. El silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su Palabra, para que nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón y aliente toda la existencia”.

El silencio y la plegaria
Señaló el papa un segundo aspecto importante en la relación del silencio con la plegaria. “A menudo --observó- en nuestra oración nos encontramos ante el silencio de Dios y podemos sentirnos como abandonados, como si no nos escuchase ni nos respondiese. Pero este silencio, como le sucedió a Jesús, no es señal de ausencia. El cristiano sabe que el Señor está presente y escucha, aún en la oscuridad del dolor, del rechazo y de la soledad. Jesús asegura a sus discípulos y a cada uno de nosotros que Dios conoce nuestras necesidades en cualquier momento de nuestra vida”.

“A nosotros, con frecuencia preocupados por la eficacia operativa y por los resultados (...) que conseguimos, la oración de Jesús nos indica que nos hace falta detenernos, vivir momentos de intimidad con Dios, ´separándonos´ del fragor de cada día para escuchar, para ir a la ´raíz´ que sostiene y alimenta la vida. Uno de los momentos más hermosos de su plegaria es cuando, a la hora de hacer frente a las enfermedades, a las dificultades y límites de sus interlocutores, reza a su Padre enseñando a quienes lo rodean dónde hay que buscar la fuente de la que brotan la esperanza y la salvación”.

La oración de Jesús en la Pasión
Cristo toca el punto más profundo de su oración al Padre en el momento de la Pasión y la muerte, concluyó Benedicto XVI, citando el Catecismo de la Iglesia Católica: “En su grito al Padre desde la cruz, confluyen ´todos los infortunios de la humanidad de todos los tiempos, esclava del pecado y de la muerte, todas las súplicas y las intercesiones de la historia de la salvación (…) He aquí que el Padre las acoge y por encima de toda esperanza las escucha al resucitar a su Hijo. Así se realiza y se consuma el drama de la oración en la economía de la creación y de la salvación”.

lunes, 5 de marzo de 2012

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2012

Como semanas de inicio de la Cuaresma, adjuntamos el mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2012.

Léelo pinchando AQUÍ