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viernes, 26 de julio de 2013

«Quiero lío. En Río va a haber lío. Pero yo quiero lío en las diócesis, ¡que se salga afuera!»

En un clima de emoción y euforia, miles de argentinos se encontraron este jueves al mediodía con el papa Francisco en la Catedral Metropolitana de Rio de Janeiro, Brasil, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). 

En su discurso, el sumo pontífice le pidió a los jóvenes "que hagan lío", dijo que la Iglesia "tiene que salir a la calle" y que "no puede ser una ONG".

"¿Qué espero de la Jornada? Espero lío, que haya lío, que la Iglesia salga a las calles. Que nos defendamos de la comodidad, que nos defendamos del clericalismo", enfatizó Francisco.

Después de su paso por la favela Varginha, se dirigió a la Catedral Metropolitana, donde miles de jóvenes argentinos esperaban ansiosos su llegada. 

"No se dejen excluir y no excluyan a los ancianos. Cuiden los dos extremos de la vida, de la historia de los pueblos", apuntó Francisco.

En el final de su discurso, el Papa lamentó no poder "estar más cerca" de los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud. "Por momentos me siento (enjaulado)... qué feo es estar enjaulado, me hubiera gustado estar más cerca de ustedes", afirmó.

 

Peregrinos, obispos y autoridades del gobierno argentino participaron del encuentro con el sumo pontífice.

En representación de la administración de Cristina Kirchner estuvieron presentes en el templo el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el director de Culto Católico de la Cancillería, Luis Saguier Fonrouge.

La seguridad dispuesta en el lugar no permitió a los fieles ingresar con banderas, mochilas ni fotos.

La llegada de Francisco hizo estallar en aplausos y cánticos a los cientos y cientos de jóvenes que viajaron especialmente miles de kilómetros para reencontrarse con quien fue durante años primado de la Iglesia de la Argentina.

 

Ante cada paso, los saludos y las muestras de cariño eran incesantes. Fueron devueltas con bendiciones, abrazos, besos y gestos de afecto a quienes estuvieron toda la noche esperándolo.

"Esta es la juventud del Papa", había dicho poco antes el titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, quien había destacado que muchos pasaron la noche en vela y bajo la lluvia para poder entrar a la Catedral de San Sebastián.


Texto íntegro (transcrito) del improvisado "Sermón del Lío"»Gracias, gracias, por estar hoy aquí, por haber venido. Gracias a los que están adentro y muchas gracias a los que están afuera, a los 30 mil me dicen que hay afuera. Desde acá los saludo, están bajo la lluvia.

»Gracias por el gesto de acercarse, gracias por haber venido a la Jornada de la Juventud, yo le sugerí al doctor Gasbarri que es el que maneja, que organiza el viaje, si hubiera un lugarcito para encontrarme con ustedes. Y en medio día tenía arreglado todo, así que también quiero agradecer públicamente también al doctor Gasbparri, esto que ha logrado hoy.

»Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío va a haber, que acá en Río va a haber lío va a haber, pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede ser una ONG!

»Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer.

»Miren, yo pienso que en este momento esta civilización mundial se pasó de ‘rosca’, se pasó de ‘rosca’, porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos.

»Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida es decir, no se cuida a los ancianos pero también está una eutanasia cultural. No se los deja hablar, no se los deja actuar. 

»Exclusión de los jóvenes, el porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo y sin empleo es muy alto y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo, o sea esta civilización nos ha llevado a excluir dos puntas que son el futuro nuestro.

»Entonces los jóvenes tiene que salir, tienen que hacerse valer, los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores, y los viejos abran la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos.

»En el pueblo argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos, no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro pueblo que transmite la justicia, que transmite la historia, que trasmite los valores , que transmite la memoria de pueblo. Y ustedes, por favor, no se metan contra los viejos, déjenlos hablar, escúchenlos y lleven adelante. Pero sepan, sepan que en este momento ustedes los jóvenes y los ancianos están condenados al mismo destino: exclusión. No se dejen excluir, ¿está claro? Por eso creo que tienen que trabajar.

»Y la fe en Jesucristo no es broma, es algo muy serio. Es un escándalo que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros, es un escándalo, y que haya muerto en la cruz, es un escándalo, el escándalo de la cruz. La cruz sigue siendo escándalo pero es el único camino seguro, el de la cruz, el de Jesús, la encarnación de Jesús.

»Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana pero, por favor, ¡no tomen licuado de fe!

»¡La fe es entera, no se licúa, es la fe en Jesús!, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que me amó y murió por mí.

»Entonces hagan lío, cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes, no se dejen excluir y que no excluyan a los ancianos, segundo, y no licúen la fe en Jesucristo.

»Las bienaventuranzas. ¿Qué tenemos que hacer, padre? Mira, lee las bienaventuranzas que te van a venir bien y si querés saber qué cosa práctica tienes que hacer, lee Mateo 25 que es el protocolo con el cual nos van juzgar. Con esas dos cosas tienen el programa de acción: las bienaventuranzas y Mateo 25 no necesitan leer otra cosa, se los pido de corazón.

»Bueno, les agradezco ya esta cercanía. Me da pena que estén enjaulados. Pero les digo una cosa, yo por momentos siento qué feo que es estar enjaulado, se los confieso de corazón.

»Los comprendo y me hubiera gustado estar más cerca de ustedes pero comprendo que por razón de orden no se puede. Gracias por acercarse, gracias por rezar por mí. Se los pido de corazón, necesito, necesito de la oración de ustedes, necesito mucho. Gracias por eso.

»Les voy a dar la bendición y después vamos a bendecir la imagen de la Virgen que va a recorrer toda la república y la cruz de San Francisco que van a recorrer ‘misionaramente.

»Pero no se olviden: hagan lío, cuiden los dos extremos de la vida, los dos extremos de la historia de los pueblos que son los ancianos y los jóvenes, y no licúen la fe".

¡Entra en la onda de la revolución de la fe!




Llegó el gran día, el plebiscito popular, la aclamación de los fieles, la acogida por parte de los jóvenes del mundo. Ya Benedicto XVI, recién elegido Papa, logró el amor de los jóvenes en la JMJ de Colonia.También Francisco los ha conquistado a pesar del frío, de la lluvia constante, del cansancio acumulado...

Aperitivo en español: los jóvenes argentinos
Por la tarde del jueves se encontró con miles de jóvenes argentinos y desencadenó su discurso en la lengua materna, invitándoles a "montar un lío", en Río y en las diócesis, a combatir una cultura egoísta "que se ha pasado de rosca", a defender el inicio y el final de la vida, a sospechar de una cierta "eutanasia encubierta" contra los ancianos...

(Las agencias en lengua inglesa han decidido traducir "lío" por "a mess". Quizá no exista palabra para "lío" en culturas ordenadas como la japonesa o la coreana).

Multitud empapada y cansada... pero firme
Y ya recién anochecido, en Copacabana, con una multitud empapada pero incansable de cientos de miles de jóvenes, también recurrió al español en la mitad de su sermón para llamar a la revolución.

"La fe es una revolución; os animo a entrar en la onda de la revolución de la fe", proclamó con entusiasmo y fluidez en español, libre de las ataduras del portugués.

Fue entonces cuando quedó claro el sentido eminentemente hispano no sólo de la JMJ sino de la elección de Francisco como Papa: lograr hacer de los jóvenes católicos, de los fieles, del mundo hispano, un motor de transformación para toda la civilización.

Una revolución necesita esperanza: la convicción de que puede triunfar... y para eso la Iglesia necesitaba a América, el continente de la esperanza. 
Hoja de ruta revolucionaria...
Pero la esperanza humana no basta y no es lo que la Iglesia busca. Busca las tres virtudes teologales: "fe, esperanza y caridad, las tres juntas" repitió el Papa, en su hoja de ruta revolucionaria. Las revoluciones marxistas, y las burguesas, han carecido de fe y de caridad... y han puesto su esperanza en ídolos. Por eso no logran gran cosa, y por eso la "revolución" del Papa puede triunfar. "¿En quién ponés tu esperanza, tu confianza?", insistió el Pontífice.

Benedicto XVI (a quien Francisco recordó como el convocante de la jornada, entre aplausos y vítores) también predicó hablando de "la revolución del amor", por ejemplo, en Cuaresma de 2007 o en su viaje a Líbano de 2012, en un discurso a los jóvenes, señalando que se basaba en el perdón al enemigo y que es una revolución que se consigue "confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa”.

Pero en Copacabana, en labios de Francisco, en lengua española, ante cientos de miles de jóvenes hispanoamericanos, con las banderas de los jóvenes de todo el mundo y la sensación de que una generación convencida y bien conectada pude cambiarlo todo... ¡sonaba más revolucionario!

Los puso a orar en silencio
El encuentro era a la vez una oración y un espectáculo.

¿Qué es lo primero que hizo Francisco la noche que fue elegido? Puso a orar a la multitud romana en silencio, un minuto.

¿Qué hizo al dirigirse a los jóvenes del mundo en su primera noche en Copacabana? Poner a orar a la multitud durante un minuto en silencio. En este caso, por algo muy concreto: una joven peregrina fallecida en accidente y sus compañeros heridos.

Entre las Olimpiadas... y los evangélicos

El espectáculo parecía obedecer a dos intenciones. Por un lado, evocaba una especie de mini-Olimpiadas, con sus cantantes, proyecciones, coreografías y símbolos de cada región de Brasil. Uno podía pensar en un ensayo pre-Olímpico. Por otro lado, la JMJ atrae la atención de una cantidad enorme de ex-católicos que desde hace 5 o 10 años se consideran evangélicos, o católicos tibios y confusos que pueden intentar ser "las dos cosas" a la vez (o tres, o cuatro: el sincretismo se vende bien en Brasil).

Para este público (no solo brasileño, sino hispanoamericano), la Iglesia tenía un mensaje. Hermano, recuerda lo que te pierdes, todo aquello que tenías quizá en tu infancia, antes de hacerte evangélico:
- pierdes a la Virgen de Aparecida, nuestra madre;
- pierdes las procesiones, en las que se une todo el pueblo;
- pierdes la conexión con la historia y lo eterno, que se hace también en la misa.

Y así los números musicales recogían la llegada de los primeros descubridores hispánicos y la primera misa en suelo brasileño.

Y a la Virgen de Aparecida rescatada de las aguas, como Moisés, como el alma es rescatada del mar del caos y del pecado. Una Virgen pequeña y negra, como los esclavos e hijos de esclavos que la vieron como cosa suya. Francisco volvió a besar la imagen de Aparecida, al entronizarla.



Y el espectáculo mostraba al pueblo en procesión, con sus enfermos, mujeres, trabajadores... En cualquier lugar de Hispanoamérica, por caótico y desorganizado que sea, se cumple el axioma de que los católicos saben hacer procesiones (con pathos, si no con medios), y los evangélicos no. Y en el centro de la procesión, la Cruz, siempre en el centro, bien grande.

¿Que los evangélicos tienen buena música? En Brasil los católicos también. Allí estaba de telonero del Papa el padre cantante Fabio de Mello, de la potente comunidad carismática Cançao Nova, vestido de civil, cantando justo antes de llegar el Pontífice.

Pero recordando el "Ave María" de la película La Misión, que enlaza la América indígena y la cultura clásica con las Reducciones de los jesuitas (y su "Da panem celis", con imágenes de espigas), la historia, María y la Eucaristía se juntaban en una oferta robusta.

Para acabar, un poco de latín

Y después de la llamada a la revolución, el Papa decidió cerrar las cosas con orden: un Padrenuestro en latín cantado en melodía gregoriana, y una bendición final en latín. Todo mucho más intenso, más colorido, más melódico que en Madrid (aunque lastrado por el caos organizativo civil). Pero esta JMJ se ofrece mucho más allá de la juventud católica.


Saludo inicial del Papa a los jóvenes en la Fiesta de Bienvenida de la JMJ Río 2013 (25 de julio)
Queridos jóvenes

Buenas tardes.

Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría. Recuerdo la primera Jornada Mundial de la Juventud a nivel internacional. Se celebró en 1987 en Argentina, en mi ciudad de Buenos Aires. Guardo vivas en la memoria estas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: “¡Tengo tanta esperanza en vosotros! Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz redentora” (Discurso a los Jóvenes, 11 de abril 1987: Insegnamenti, X/1 [1987], p. 1261).

Antes de continuar, quisiera recordar el trágico accidente en la Guyana francesa, que sufrieron los jóvenes que venían a esta jornada, allí perdió la vida la joven Sophie Morinière, y otros jóvenes resultaron heridos. Los invito a hacer un instante de silencio y de oración a Dios nuestro Padre por Sophie, los heridos y sus familiares.

Este año, la Jornada vuelve, por segunda vez, a América Latina. Y ustedes, jóvenes, han respondido en gran número a la invitación de Benedicto XVI, que los ha convocado para celebrarla. A él se lo agradecemos de todo corazón y a él que nos convocó hoy aquí le enviamos un saludo y un fuerte aplauso. Ustedes saben, ustedes saben que antes de venir a Brasil, estuve charlando con él y le pedí que me acompañara en el viaje con la oración y me dijo los acompaño con la oración y estaré junto al televisor, así que ahora nos está viendo. 

Mi mirada se extiende sobre esta gran muchedumbre: ¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes. Distantes, a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí, juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos. Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia, en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho para estar con él, para ser sus amigos.

El tren de esta Jornada Mundial de la Juventud ha venido de lejos y ha atravesado la Nación brasileña siguiendo las etapas del proyecto “Bota fe - Poné fe”. Hoy ha llegado a Río de Janeiro. Desde el Corcovado, el Cristo Redentor nos abraza, nos bendice. Viendo este mar, la playa y a todos ustedes, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades.

Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Querés ser mi discípulo? ¿Querés ser mi amigo? ¿Querés ser testigo del Evangelio? En el corazón del Año de la fe, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy quiere venir aquí para confirmarlos en esta fe, la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido yo también para ser confirmado por el entusiasmo de la fe de ustedes.

Ustedes saben que en la vida de un obispo hay tantos problemas que piden ser solucionados y con estos problemas y dificultades la fe del obispo puede entristecerse, qué feo es un obispo triste, qué feo que es. Para que mi fe no sea triste, he venido aquí para contagiarme con el entusiasmo de ustedes

Los saludo con cariño, a ustedes aquí presentes, venidos de los cinco continentes y, a través de ustedes, saludo a todos los jóvenes del mundo, en particular a aquellos que querían venir a Río de Janeiro y no han podido. A los que nos siguen por medio de la radio, la televisión e internet, a todos les digo: ¡Bienvenidos a esta fiesta de la fe!

En diversas partes del mundo, muchos jóvenes están reunidos ahora para vivir juntos con nosotros este momento: sintámonos unidos unos a otros en la alegría, en la amistad, en la fe. Y tengan certeza de que mi corazón de Pastor los abraza a todos con afecto universal. Porque lo más importante hoy es esta reunión de ustedes y la reunión de todos los jóvenes que nos están siguiendo a través de los medios ¡El Cristo Redentor, desde la cima del monte Corvado, los acoge y los abraza en esta bellísima ciudad de Río!

Un saludo particular al Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el querido e incansable Cardenal Stanislaw Rilko, y a cuantos colaboran con él. Agradezco a Monseñor Orani João Tempesta, Arzobispo de São Sebastião do Río de Janeiro, la cordial acogida que me ha dispensado.

Además quiero decir aquí que los cariocas saben recibir bien, saben dar una gran acogida y agradecerle el gran trabajo realizado para preparar esta Jornada Mundial de la Juventud, junto a sus obispos auxiliares con las diversas diócesis de este inmenso Brasil. Mi agradecimiento también se dirige a todas las autoridades nacionales, estatales y locales, y a cuantos han contribuido para hacer posible este momento único de celebración de la unidad, de la fe y de la fraternidad. Gracias a los Hermanos Obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas, a las personas consagradas y a los fieles laicos que acompañan a los jóvenes, desde diversas partes de nuestro planeta, en su peregrinación hacia Jesús. A todos y a cada uno, un abrazo afectuoso en Jesús y con Jesús.

¡Hermanos y amigos, bienvenidos a la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en esta maravillosa ciudad de Río de Janeiro!

Palabras del Papa en la Fiesta de Bienvenida de los Jóvenes (Comentario a Lc 9,28b-36: “Qué bien se está aquí”)

Queridos jóvenes:
“Qué bien se está aquí”, exclamó Pedro, después de haber visto al Señor Jesús transfigurado, revestido de gloria. ¿Podríamos repetir también nosotros esas palabras? Pienso que sí, porque para todos nosotros, hoy, es bueno estar aquí reunidos en torno a Jesús.

Él es quien nos acoge y se hace presente en medio de nosotros, aquí en Río. Pero en el Evangelio también hemos escuchado las palabras del Padre: “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle” (Lc 9,35). Por tanto, si por una parte es Jesús el que nos acoge; por otra, también nosotros hemos de acogerlo, ponernos a la escucha de su palabra, porque precisamente acogiendo a Jesucristo, Palabra encarnada, es como el Espíritu nos transforma, ilumina el camino del futuro, y hace crecer en nosotros las alas de la esperanza para caminar con alegría (cf. Carta enc. Lumen fidei, 7).

Pero, ¿qué podemos hacer? “Bota fé – Pon fe”. La cruz de la Jornada Mundial de la Juventud ha gritado estas palabras a lo largo de su peregrinación por Brasil. ¿Qué significa “Pon fe”? Cuando se prepara un buen plato y ves que falta la sal, “pones” sal; si falta el aceite, “pones” aceite… “Poner”, es decir, añadir, echar.

Lo mismo pasa en nuestra vida, queridos jóvenes: si queremos que tenga realmente sentido y sea plena, como ustedes desean y merecen, les digo a cada uno y a cada una de ustedes: “pon fe” y tu vida tendrá un sabor nuevo, tendrá una brújula que te indicará la dirección; “pon esperanza” y cada día de tu vida estará iluminado y tu horizonte no será ya oscuro, sino luminoso; “pon amor” y tu existencia será como una casa construida sobre la roca, tu camino será gozoso, porque encontrarás tantos amigos que caminan contigo. ¡Pon fe, pon esperanza, pon amor!

Pero, ¿quién puede darnos esto? En el Evangelio hemos escuchado la respuesta: Cristo. “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Jesús es quien nos trae a Dios y nos lleva a Dios, con él toda nuestra vida se transforma, se renueva y nosotros podemos ver la realidad con ojos nuevos, desde el punto de vista de Jesús, con sus mismos ojos (cf. Carta enc. Lumen fidei, 18). Por eso hoy les digo con fuerza: “Pon a Cristo” en tu vida y encontrarás un amigo del que fiarte siempre; “pon a Cristo” y verás crecer las alas de la esperanza para recorrer con alegría el camino del futuro; “pon a Cristo” y tu vida estará llena de su amor, será una vida fecunda.

Hoy me gustaría que todos nos preguntásemos sinceramente: ¿en quién ponemos nuestra fe? ¿En nosotros mismos, en las cosas, o en Jesús? Tenemos la tentación de ponernos en el centro, de creer que nosotros solos construimos nuestra vida, o que es el tener, el dinero, el poder lo que da la felicidad. Pero no es así.

El tener, el dinero, el poder pueden ofrecer un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices, pero, al final, nos dominan y nos llevan a querer tener cada vez más, a no estar nunca satisfechos. ¡“Pon a Cristo” en tu vida, pon tu confianza en él y no quedarás defraudado!
Miren, queridos amigos, la fe lleva a cabo en nuestra vida una revolución que podríamos llamar copernicana, porque nos quita del centro y pone en él a Dios; la fe nos inunda de su amor que nos da seguridad, fuerza, esperanza. Aparentemente no cambia nada, pero, en lo más profundo de nosotros mismos, todo cambia. En nuestro corazón habita la paz, la dulzura, la ternura, el entusiasmo, la serenidad y la alegría, que son frutos del Espíritu Santo (cf. Ga 5,22) y nuestra existencia se transforma, nuestro modo de pensar y de obrar se renueva, se convierte en el modo de pensar y de obrar de Jesús, de Dios. En el Año de la Fe, esta Jornada Mundial de la Juventud es precisamente un don que se nos da para acercarnos todavía más al Señor, para ser sus discípulos y sus misioneros, para dejar que él renueve nuestra vida.

Querido joven, querida joven: “Pon a Cristo” en tu vida. En estos días, Él te espera en su Palabra; escúchalo con atención y su presencia enardecerá tu corazón. “Pon a Cristo”: Él te acoge en el Sacramento del perdón, para curar, con su misericordia, las heridas del pecado. No tengas miedo de pedir perdón. Él no se cansa nunca de perdonarnos, como un padre que nos ama.

¡Dios es pura misericordia! “Pon a Cristo”: Él te espera en el encuentro con su Carne en la Eucaristía, Sacramento de su presencia, de su sacrificio de amor, y en la humanidad de tantos jóvenes que te enriquecerán con su amistad, te animarán con su testimonio de fe, te enseñarán el lenguaje de la caridad, de la bondad, del servicio. También tú, querido joven, querida joven, puedes ser un testigo gozoso de su amor, un testigo entusiasta de su Evangelio para llevar un poco de luz a este mundo nuestro.

“Qué bien se está aquí”, poniendo a Cristo, la fe, la esperanza, el amor que él nos da, en nuestra vida. Queridos amigos, en esta celebración hemos acogido la imagen de Nuestra Señora de Aparecida. Con María, queremos ser discípulos y misioneros. Como ella, queremos decir “sí” a Dios. Pidamos a su Corazón de Madre que interceda por nosotros, para que nuestros corazones estén dispuestos a amar a Jesús y a hacerlo amar. ¡Él nos espera y cuenta con nosotros! Amén.

Un Viacrucis con los pies en la tierra y la mirada en el cielo

Copacabana, una de las playas más famosas del mundo, se convierte hoy en un espacio de oración en el que van a tener cabida los problemas de los jóvenes junto a los sufrimientos de Cristo.
El planteamiento del tradicional Vicacrucis que se celebra en cada Jornada Mundial de la Juventud ha querido ser de enorme cercanía a los jóvenes, de ahí que se hayan propuesto plasmar, con un lenguaje fácil de comprender, esa proximidad de la comunión de la Iglesia con los problemas de los jóvenes.
Vista nocturna de la playa de Copacabana (Rio de Janeiro)
Pero al mismo tiempo, la JMJ propone una solución: sobrenaturalizar esos problemas y, con los ojos puestos en la misma cruz que portó Cristo hace dos mil años, elevar la mirada al cielo.
Se han planteado catorce temas diferentes para cada una de las 14 estaciones: "joven misionero", "joven convertido", "joven de comunidad de recuperación", "joven hablando en nombre de las madres", "seminarista", "religiosa que lucha por la vida (contra el aborto)", "matrimonio", "joven hablando por las mujeres que sufren", "estudiante en silla de ruedas", "joven de las redes sociales", "preso o joven de la pastoral penitenciaria", "joven con enfermedad terminal", "joven con discapacidad auditiva" y "joven de África, América del Norte, América Latina y del Caribe, de Europa, de Asia y de Oceanía". Y cada uno contará con una breve representación.
Una vez más, la JMJ permitirá sentir a los jóvenes lo que han repetido Juan Pablo II con su "No tengáis miedo" y Benedicto XVI con su "No estáis solos". Ahora, el Papa Francisco viene a devolverles la esperanza que no consiguen en medio de una crisis que es más grave en su versión moral que en la económica.
¡Os animamos a que nos dejéis vuestras experiencias de pasadas JMJ!

jueves, 25 de julio de 2013

Los jóvenes llenaron Copacabana en la misa inicial a pesar de la lluvia, el viento y el frío

Llevan varios días por Río de Janeiro y sus alrededores. Algunos hace semanas que están fuera de casa, como misioneros en distintas poblaciones de Brasil o de los países vecinos. Algunos han realizado ya misas conjuntas con sus compatriotas, como los más de 20.000 jóvenes argentinos.

Pero en la noche del martes por primera vez se reunieron en un gran acto conjunto y se dieron cuenta de su cantidad y su variedad, sentados (o de pie) en la arena mojada de la playa de Copacabana, bajo lalluvia fina y molesta, soportando el fuerte viento, recordando que peregrinar significa abandonar la comodidades buscando lo sagrado.

El metro no era como el de Madrid
No sólo las inclemencias meteorológicas acosaron a los peregrinos. El metro, que en la JMJ de Madrid funcionó de manera impecable todos los días, colapsó en Río ayer martes con una avería que dejó inutilizables dos líneas durante dos horas, para desmayo de decenas de miles de peregrinos. En varias estaciones de metro se dieron escenas extrañas de policías repartiendo tiquets o sacando gente y bloqueando a la muchedumbre.



Con todo, una multitud alegre llegó a la fría playa y se aposentó, mojó sus pies, correteó sobre la arena... hasta que se llenó y ya no había sitio. El diario "Folha de Sao Paulo" habla de más de cien mil asistentes. Una estimación de la organización habló de medio millón y luego de un millón, pero parece exagerado. El medio millón llegará y se superará, pero más adelante. La Policía calculó 400.000 jóvenes en Copacabana. Los vendedores de banderas en la playa estaban haciendo un buen negocio. Los de refrescos, no: hacía frío.

Ovación a Benedicto XVI
En el invierno brasileño, enseguida llegó la noche y se inició la Misa inaugural, presidida por el arzobispo anfitrión, Orani Joao Tempesta, arzobispo de "San Sebastián de Rio de Janeiro", como insistió varias veces. Sus primeras palabras se dirigieron a recordar a los jóvenes peregrinos fallecidos en accidentes camino a Río. También recordó a otros jóvenes en circunstancias de dolor y sufrimiento. Agradeció la convocatoria de "Benedicto XVI, que sabemos que nos sigue a través de los medios de comunicación" (y en este momento la multitud estalló en un aplauso). Y mencionó a la organización de la JMJ de Madrid, "que nos ha ayudado con sus orientaciones e incentivo".

Escenario de plató-concierto
Las comparaciones con Madrid permiten ver más diferencias. Por ejemplo, la misa inaugural de Madrid 2011 fue austera en decoración e iluminación, y también en lo musical.



En cambio, el escenario en Copacabana y su iluminación recordaban más a un gran concierto o plató televisivo de canción melódica... algo mitigado sólo por la gigantesca cruz en el centro.

En el escenario madrileño, sólo hubo clero y algunos jóvenes con trajes nacionales. En el brasileño, multitudes de jóvenes con camisetas que bajaban escaleras y otros que flanqueaban con banderas blancas y amarillas (colores vaticanos) la llegada de la Cruz de los Jóvenes y el icono mariano que la acompaña. Los abanderados oscilaban al son de la música, recordando en algo la escenografía de la inauguración olímpica de Londres.

Eslóganes y cantos ya clásicos
La cruz y el icono llegaron al son del himno de esta JMJ y de la canción que más éxito ha tenido en los últimos años en estas citas: "Emanuel". No parece que nadie vaya a cantar "Firmes en la fe", el himno de Madrid hace apenas dos años. 

Cuando la Cruz de los jóvenes se irguió junto al altar y un foco la iluminó, los miles de jóvenes aplaudieron señalando el final de dos años de itinerancia desde la pasada JMJ. Estallaron entonces los gritos clásicos: "esta es la juventud del Papa".

Apuesta melódica poco arriesgada
La misa inagural iba a ser además el primer contacto con la apuesta musical de la organización. Brasil es el único país del mundo donde de verdad existe un mercado de música popular católica: rock, pop, melódica o de alabanza. Muchas opciones en estilos y autores eran posibles en el país de curas con discos superventas como Marcelo Rossi o Fábio de Melo.

Pero la primera canción fue de un cura hispano, el padre Enrique García Vélez, con un tema misionero muy popular en España y América: "Llévame donde los hombres / necesiten tus palabras..." El Kyrie Eléison, melódico, y el Salmo, cantado por la solista, más que salmodiado, centraron el estilo, que no buscaba hacer cantar o participar mucho a los jóvenes.

La JMJ ha emitido un disco oficial, con sus canciones nuevas (o clásicos arreglados) con temas litúrgicos algo complicados de adapatar en las parroquias, como este "Aleluya".



El tema misionero es una constante en esta JMJ, empezando por su himno oficial:

"Cristo nos invita, vengan mis amigos.
Cristo nos envía, sean misioneros".


Y por si había dudas, el Papa Francisco envió un tuit a sus 7 millones de seguidores en Twitter, diciendo: "Queridos jóvenes, Cristo tiene confianza en vosotros y os confía su propia misión: id y haced discípulos".



Lecturas de misión y envío
En la misa participaron unos 1.500 sacerdotes, obispos y cardenales. La primera lectura (1 Samuel 3, 3-19) se leyó en español. Tras la misa, el cardenal Rylko, responsable del Pontificio Consejo de Laicos, co-organizador de la JMJ, leyó su mensaje de bienvenida.

Después llegó un boom de grupos musicales católicos: Migueli (de España), Rex Band (de la India, del movimiento carismático Jesus Youth), Eros Biondini, Francisco Avello y Celina Borges, la Banda Misionera Shalom, los cantantes Suely Façanha, Davidson Silva, Cristiano Pinheiro, Ana Gabriela, Alfareros, Rodrigo Ferreira...



Fue una noche intensa para abrir la JMJ... y para el miércoles, jueves y viernes, catequesis con los obispos y mil actividades más. Hay que tener aguante para ser peregrino en la JMJ, y más con viento y lluvia.

Homilía del arzobispo Tempesta, de Rio de Janeiro (fragmentos)»La Arquidiócesis de Sao Sebastiao do Rio de Janeiro recibió con gran responsabilidad la elección hecha por el Papa Benedicto XVI, ahora emérito, que anunció en la misa final en Madrid en agosto de 2011. Le damos las gracias por la elección y las directrices, el tema de la JMJ y el aliento. Sabemos que nos sigue con la oración y nos acompaña a través de los medios de comunicación. Para él nuestros saludos afectuosos.

»Sin embargo, providencialmente, este día estaba destinado a ser un viaje que, por segunda vez, de regreso a América Latina, después de 26 años, podría ser el lugar para dar la bienvenida al primer viaje apostólico del primer Papa de América Latina, el Papa Francisco, que llega a presidir este hermoso e importante momento en la vida de la Iglesia en estas tierras de São Sebastião.

»Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia, viva y joven. Todos los caminos nos llevan aquí. Habéis venido de diferentes partes del mundo, junto a la fe y la alegría del discipulado compartido. Esta felicidad nos fortalece y nos invita a acercarnos a otros jóvenes, para hacernos misioneros en todas las naciones. El mejor regalo para dar a los demás es la presencia de Cristo que nos llena y nos impulsa a amar y dar de nosotros mismos, siempre en diálogo fraterno.



Sobre estas líneas, íntegra, la misa de inauguración (más de 2 horas)

»Tenemos con nosotros a través de la ciudad, muchas reliquias de los santos patronos de la JMJ y los intercesores, recordando que en todos los tiempos y lugares del mundo tenemos jóvenes que fueron santificados. Nosotros somos también los familiares de estas personas, ejemplos de vida cristiana, para orar con nosotros para la juventud de hoy

»San Pablo nos dice en Romanos. "Hemos recibido la gracia de la vocación al apostolado, hemos sido llamados a ser discípulos de Jesucristo, santos amados de Dios y por vocación". La primera lectura, junto con el salmo nos dice que nuestra respuesta debe ser estar dispuestos: "¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! Habla, que tu siervo escucha!"

»Fue la llamada de Aquel que nos ha reunido en este maravilloso escenario de la playa, que recibe su nombre debido a la dedicación inicial a la Virgen de Copacabana, en el Cristo Redentor, en su cálido abrazo. El mar, la arena, la playa y la gente recuerda la vocación de los discípulos, y Mateo. Esta situación nos lleva a los barcos dejan la playa para aquellos que fueron llamados por Jesús a seguirlo. Hoy en día, estamos llamados a seguir a Cristo Resucitado.

»Para Samuel en la primera lectura, la llamada parecía un sueño, pero con la ayuda de un compañero que fue capaz de discernir la voz de Dios, era real. El camino misionero requiere discernimiento, sueño utópico, sino también la ayuda de alguien de nuestro lado para ayudarnos a reconocer la voz de Dios. Como Pablo, nosotros somos siervos de Cristo, de los apóstoles escogidos por vocación y por el evangelio de Dios!

»Cristo nos pide: Venid, amigos míos! Déjalo entrar los pasos del sucesor de Pedro, Vicario de la estancia Redentor a través de este río.

»Vivimos esta larga peregrinación con fuerza porque Jesucristo está vivo entre nosotros, nos da su Espíritu Santo, y nosotros estamos llamados a vivir esta realidad y transmitirla a los demás por lo accesible y comprensible. Jesucristo está siempre presente, especialmente para los jóvenes que buscan la verdad, la justicia y la paz - y sólo puede encontrar en Jesucristo.

»Ustedes, queridos jóvenes, son el don de la esperanza de una sociedad que espera que su crisis de valores tiene una solución. Están llamados a formar una nueva generación que vive la fe y transmitirla a la siguiente generación. Se nos invita a una experiencia de fe y dejándola fresca! La participación en la comunidad la oportunidad de ser entusiasta, coexistiendo con otros hermanos y hermanas, declaró que otro mundo es posible! El primer peregrino que ya está entre nosotros, el Santo Padre, el Papa Francisco, estaba con nosotros en este viaje e indicar formas en estos días. ¡Queridos jóvenes, no tengáis miedo de abrir vuestros corazones a Cristo!

»Maria, con tantos nombres y advocaciones... Aquí, en Brasil, se la invoca bajo el título de Nuestra Señora Aparecida como patrona principal, y también como la Virgen de la Peña, la Virgen de Nazaret, fue y es su compañera y madre de todos los jóvenes. A ella confiamos cada uno de ustedes para que acepten a Cristo se nos presenta, caminar el mundo como discípulos missonários la nueva evangelización, y protagonistas de un mundo nuevo, como centinelas de la mañana al despertar a un nuevo amanecer de esperanza: Cristo ha resucitado y ¡adelante! El Espíritu Santo nos ilumine en nuestras vidas y nos da la luz para que podamos entender nuestra misión de llevar a la gente hacia el Padre

»Hoy comenzamos el viaje, el Cristo Redentor nos dice "Venid, amigos míos!" Durante el viaje, aprender a decir: "Habla, Señor, que tu siervo escucha!" Y cada vez que escuchamos el Señor nos dice: "Ser misioneros." "Id y haced discípulos a las naciones"! Y todo lo que respondemos: "Aquí estamos, Señor, envíame"