jueves, 18 de junio de 2009

Jueves de cine con "Still walking" ("Caminando")


El cineasta nipón Hirokazu Kore-eda estrena Still Walking (Caminando), una obra maestra con tintes autobiográficos, donde narra el encuentro anual de los miembros de una familia para conmemorar la muerte de uno de sus miembros. Durante un día, esta familia desvela sus sentimientos, haciendo de su experiencia algo universal.
Una pareja y su hijo viajan en un tren para visitar a los abuelos. Pronto descubrimos que el niño no es hijo del hombre. El marido Ryota no está viviendo su mejor momento. Ahora en paro, tiene que hacer frente al primer encuentro con su familia, en una situación profesional precaria, y presentando a una esposa y a un hijo que no cree que nadie en su familia acepte.
Mientras, en una cocina, la abuela Yokoyama y su hija preparan la comida de la reunión familiar. Todos los años se reúnen para conmemorar la muerte de Junpei, el hijo que murió hace quince años en un terrible accidente. Alejado de todos sus miembros, está el padre, un hombre con un carácter hosco, que no sabe hacer frente a la jubilación, y no encuentra nada ni nadie que llene el hueco que dejó su hijo fallecido. Conocemos a los personajes, sus sentimientos y ansiedades antes de reconstruir la historia que comparten todos.
Durante veinticuatro horas, los abuelos, sus hijos y sus parejas, así como sus nietos compartirán momentos cotidianos, mientras mantienen conversaciones donde muestran sus anhelos, dificultades y tristezas. Aun así, se hacen palpables las dificultades de comunicación entre padres e hijos, y parece, en ocasiones, que es difícil encontrar un lugar en la familia. Las tensiones y los resentimientos son muchos, pero curiosamente, en medio de esta situación, emerge la belleza y la capacidad de amar de sus miembros: sin mutilar ningún sentimiento, sino dejando que todos sean acogidos. Esto se expresa de manera muy hermosa cuando los miembros oran juntos.
Still Walking (Caminando) muestra la complejidad humana de una forma muy natural, los lados buenos y amargos de las relaciones, o la necesidad de sentido ante la vida y la muerte. Por ello, se desvela como una película llena de valores universales. Con la cámara fija, prácticamente estática, sin perderse los pequeños detalles, el director da importancia a los personajes y también a los objetos cotidianos de un hogar. Además, como maravilloso director de actores y un verdadero heredero de la rica tradición de los dramas familiares del cine japonés, Kore-eda logra un excepcional realismo en su película. Sabe combinar tradición y modernidad. Hay desdicha, hay ternura, hay diálogos, hay ritmo y, además, importantes lecciones para el espectador en una obra sencilla, sin dramatismos y llena de matices.
Kore-eda compitió con Still Walking (Caminando) en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, consiguiendo el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) y una Mención de Signis (Asociación Católica Mundial para la Comunicación).

Fuente: Alfa y Omega

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