sábado, 9 de noviembre de 2013

El cardenal Rouco, tras participar en la Peregrinación Internacional de Familias a Roma


«La Iglesia tiene que estar muy, muy cerca de las familias»
Las familias españolas iniciaron la peregrinación a Roma con una Misa presidida por el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid. Tras acompañarlas en los actos junto al Papa, el cardenal Rouco explica que la sociedad necesita el testimonio de familias cristianas «que vivan su vocación y su labor evangelizadora a todas horas, en el día a día, en todo lo cotidiano» , y señala que una familia evangelizadora «no puede ser una familia de puertas cerradas, sino de puertas abiertas, sobre todo para los que más lo necesitan»
alfayomega.es

El cardenal, con una familia después
de la Misa en la basílica San Lorenzo
in Dámaso
¿Qué importancia tiene esta peregrinación de familias en el Año de la fe?
Si uno quiere entender el acontecimiento de estos días en sintonía con la doctrina del Papa Francisco y de su predecesor, hay que leerse el pasaje que dedica a la familia, en la encíclica Lumen fidei. En ella, el Papa enseña que, si tú quieres conocer y vivir la gran verdad de la familia, tienes que hacerlo a la luz de la fe. Primero, porque la fe te ayuda a conocer y comprender lo más fundamental de la familia, como por ejemplo, el amor matrimonial y su carácter fiel. Es lo que ha repetido el Papa en el encuentro del sábado, que debemos «superar la cultura de lo transitorio». Y además de que la fe ayuda a comprender y fundamentar la verdad de la familia en todos los órdenes de la experiencia del hombre, anima a vivirla de forma práctica. Se trata de esa oración en la familia, en la que tanto ha insistido el Papa, para animar a que la oración no sea practicada sólo individualmente, es decir, que cada miembro de la familia rece por su cuenta, sino que la familia rece junta y desarrolle costumbres en la oración familiar. El Papa ha hecho, por ejemplo, referencia a las familias que rezan juntas el Rosario, o el Padrenuestro antes de comer.
¿Qué papel está llamada a jugar la familia en la nueva evangelización?
Primero, el papel de asentar, afirmar y consolidar el matrimonio y la familia en el conjunto de la vida social, sobre todo en los países de más tradición cultural familiar; y el de reanimar lo que queda de experiencia expresamente cristiana de la familia en esos países. Es decir, ayudar a que se consolide, a que se afirme, a que no se destruya la familia. Ésa es la primera gran misión de las familias cristianas de Europa de cara a la nueva evangelización. Después, viene la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, a los niños. Si no hay familias, mal se puede transmitir la fe; y si las familias no transmiten la fe a los hijos, nos colocamos en una situación histórica parecida a la época de los 12 apóstoles, con Pedro a la cabeza y Pablo convertido en un ardiente apóstol de Cristo, que evangelizaron al mundo pagano, en un panorama familiar tremendo, de una corrupción moral increíble y con una dramática falta de fuerzas para que la sociedad se sostuviese a sí misma. Sin familias que transmitan la fe entre sí y a otras familias, volveríamos a ese punto de partida, con altísimos costes no sólo espirituales, sino en todos los órdenes.
¿Por eso el Papa ha pedido que las familias se ayuden unas a otras?
El Papa ha puesto esto de relieve en su homilía del domingo, al pedir que las familias se ayuden mutuamente, que se conozcan, que creen tejido familiar y social, y que la Iglesia viva del tejido de las familias cristianas como siempre lo ha hecho después de la primera evangelización. Esto hay que recuperarlo. En ciudades grandes como Madrid, o en otras ciudades de Europa, se necesitan redes familiares cristianas, que se conozcan, que vivan en común su fe y su experiencia humana del matrimonio y de la familia; que vivan desde la hondura de la fe, cuyo contenido esencial es creer que Dios es Amor y que ese amor se nos ha dado en Jesucristo. Ese compartir la fe, ese Dios que es Amor, tiene una importancia decisiva para el destino de la familia humana. Porque, ¿de verdad alguien cree que se van a superar las crisis, empezando por la económica, que sufre la gente en Madrid, en España, en Europa, si la familia se acaba y se destruye? ¡No es posible!
El Papa también ha hablado de la importancia de cuidar a los niños y de escuchar y atender a los abuelos...
¡Y está muy bien! Porque, por empezar con los pequeños, los niños sufren muchísimo ahora. La ruptura de los matrimonios va a costa de ellos. Y se da tantas veces... Y también en las familias llamadas monoparentales, aun cuando esa situación sea fruto de un hecho del que nadie es culpable, que no se busca, que simplemente sucede, aunque el Señor las sostiene en la cruz. Otra cosa es cuando se busca vivir en esa situación. Todo niño tiene derecho a su padre y a su madre, y no se le puede privar intencionadamente de uno de los dos. Ellos, los niños, son las víctimas, y esos sufrimientos no se pueden resolver después sólo con procesos psicológicos o educativos.
¿Y con respecto a los abuelos?
El sábado, una familia decía ante el Papa que sus abuelos, que vivían en residencias, al hacerse mayores y aunque su piso no es grande, se los llevaron consigo a casa. Y es que es un drama doloroso: cuando visitas residencias de mayores -y eso los obispos lo hacemos mucho-, te encuentras con señoras y señores que te dicen: Sí, mi hijo me viene a visitar el domingo, o cuando puede, y me alegro mucho cuando viene..., pero la realidad es que están solos. Hay que alabar a las instituciones que se ocupan de la atención a los mayores, porque hacen un gran servicio, pero todos esos servicios no pueden suplir el vacío que le deja a un anciano el que su familia no pueda mantenerlo en casa. Ellos saben que, de algún modo, han tenido que sacrificarlo. Y lo más duro es cuando los mayores piden salir del hogar, porque perciben que estorban.
Es evidente que la pastoral familiar es una prioridad para el Papa Francisco. ¿Cómo debe acompañar la Iglesia a las familias, en este momento histórico?
En términos generales, como lo ha hecho estos días en Roma, o como lo hacemos en los grandes actos de las diócesis. Pero luego, y sobre todo, a través de un acompañamiento muy capilar: a través de la parroquia, de los movimientos, de las asociaciones familiares, de obras de apoyo tanto a la vivencia familiar como a otras facetas de la vida. En este momento, pensando en España y en ciudades como Madrid, nuestra labor es facilitar que se creen redes de conocimiento y de amistad entre las familias, sobre todo entre los matrimonios jóvenes, dentro de la gran comunidad diocesana, y a través de servicios apostólico-familiares como los COF. Al tiempo, debemos ofrecer el acompañamiento de sacerdotes y de cristianos maduros en su fe, especialmente en las situaciones conflictivas, como cuando se pierde el empleo, la enfermedad te acosa, o se te suicida un hijo..., ¡porque estas situaciones se dan cada vez más! Hoy, la Iglesia tiene que estar muy, muy cerca de las familias. E, incluso, muy cerca de sus casas. Nosotros, este año, estamos recordando que las familias cristianas que viven su fe en una parroquia y participan en ella, tienen que estar dispuestas a ayudar a sus pastores y a visitar a otras familias. No es bueno este tipo de vida anónimo, propiciado por la arquitectura de grandes edificios con muchos pisos. Hace falta saber quién es y cómo está tu vecino, el de al lado, el de arriba, el de abajo... La comunidad de vecinos no debe estar sólo para pagar impuestos y leer los contadores del agua, sino para cuajar una comunidad humana.
Monseñor Paglia adelantó en Alfa y Omega, que el Vademecum de pastoral familiar ya está casi listo, y va a exigir más formación y una mayor vida cristiana a los novios que se preparan para recibir el Matrimonio. Esto, ¿supone que habrá menos matrimonios celebrados canónicamente, pero más parejas conscientes del compromiso que asumen? ¿Celebrar menos matrimonios es el peaje que hay que pagar para tener una mejor formación pre matrimonial?
Naturalmente, yo no sé lo que dirá el Vademecum, pero la Iglesia también tiene sus límites a la hora de limitar la voluntad de los fieles de contraer matrimonio canónico. Porque la Iglesia tiene que contar con los derechos de los fieles, una expresión poco conocida hasta el Vaticano II y el nuevo Código de Derecho Canónico. Un derecho de los fieles es poder casarse, y eso no implica sólo el derecho a celebrar el sacramento, sino el derecho a unirse según la voluntad de Dios. En el matrimonio hay un sustrato natural que pertenece al tesoro básico de los derechos fundamentales de la persona. Y esto hay que tenerlo en cuenta. El sacramento construye el matrimonio sobre Cristo, y sobre la base de una experiencia que sabe cuál es la verdad plena del matrimonio, y que sabe además que ha asumido esa verdad a la luz de la fe. La Iglesia, en la administración de sacramentos, no puede prescindir del punto de vista del derecho de los fieles; o, dicho de otro modo, no puede olvidar un imperativo personal que antes se expresaba diciendo: Salus animarum, suprema lex est, o sea, la salvación de las almas es la suprema ley de la Iglesia.
No obstante, una mayor exigencia, incluso sólo una mayor duración del cursillo prematrimonial, puede echar atrás a parejas que se casan por la Iglesia porque las fotos son más bonitas, o por no disgustar a los suegros, pero sin intención de formar una familia cristiana...
Es que ahí se da el peligro de que el matrimonio sea nulo. Hay que tener mucho cuidado en este punto, porque, en una grandísima medida, el problema de los matrimonios que fracasan y que han sido contraídos sacramentalmente, está en que no ha habido una buena preparación y, en muchos casos, es que no ha habido ni siquiera verdadero matrimonio. Es decir, que han fallado, aun sin saberlo la Iglesia o el sacerdote, aspectos fundamentales de lo que constituye el matrimonio cristianamente vivido y que, a través del sacramento, debía de haberse llevado a su plenitud de expresión. Es algo que se ha de cuidar mucho.
Por lo tanto, y dado que uno de los planteamientos que hay que cambiar en la pastoral familiar es la preparación al Matrimonio, ¿qué debe ser lo central, lo más importante, en esta nueva formación de los novios que quieren formar una familia?
En el período de la preparación al Matrimonio, nosotros, en Madrid, desde hace más de 10 años, nos hemos ido concentrando cada vez más en la formación primera en la fe, y en la fe aplicada a la verdad y a la realidad del matrimonio cristiano. Esta línea sigue abierta y estamos imbricándola, además, con la educación afectivo-sexual y afectivo-conyugal, haciendo ver que no son dos procesos distintos, sino que son el mismo proceso de vida. A los jóvenes novios les mostramos que se necesita la luz de la fe, como decía el Papa, que se necesita la certeza de que el Señor está contigo y con vosotros, que podéis encontrarle y vivir junto a Él en la oración, en los sacramentos, en la escucha de la Palabra, en una vivencia de la caridad a fondo. Y que esto hace rica toda la relación afectiva y corporal de los esposos, y la relación de los padres con los hijos. Ésta es la línea que vemos que es buena y que ayuda a los jóvenes. Lo que pasa es que esto hay que completarlo con una ayuda explícita a las parejas de novios, que viven en un entorno laboral, de amistades e incluso de familias en el que no se vive ni se valora el matrimonio. La sociedad, para ellos, es un mundo difícil, y no favorable para formar un proyecto familiar inspirado en el hombre nuevo que nace del encuentro con Cristo y con el Evangelio. Por eso, hay que fortalecer mucho las instituciones familiares y, también con el testimono del amor vivido cristianamente, ayudar sobre todo a los novios y a los matrimonios más expuestos a la tentación permanente contra la estabilidad, la indisolubilidad, y la fidelidad matrimonial.

Un momento de la celebración
con las familias madrileñas
en San Lorenzo in Dámaso
¿Qué puede hacer una familia para ser, en su entorno, una familia evangelizadora y misionera?
Lo primero, como ha dicho el Papa, es vivir su vocación y su labor evangelizadora, a todas horas, en el día a día, en todo lo cotidiano: desde la hora y la forma de levantar a los niños y de acostarlos, hasta la forma de vivir el trabajo y la profesión para relacionarlo con la familia; desde tener muy en cuenta que la programación del trabajo del padre y de la madre se haga siempre con sentido familiar, hasta el rezo de la noche o la bendición de la mesa en el día a día. O sea, en todo. Y después, con una clara apertura a los demás. Una familia cristiana no puede ser una familia de puertas cerradas, sino una familia de puertas abiertas, sobre todo para los que más lo necesitan. Una familia cristiana está llamada a entrar a vivir y a disfrutar y a relacionarse con las formas de vida de la Iglesia, de las comunidades, de las parroquias... En Madrid, como en toda España, las formas de vida apostólica de la Iglesia son muchas y muy vivas, y una familia que quiera ser evangelizadora debe acercarse allí donde la pastoral familiar funciona bien, para participar en ella. Y, si no puede, al menos que acuda a la vida sacramental, litúrgica, caritativa y catequética de su parroquia.
En este contexto de retos para la familia, ¿para qué sirven actos como la celebración de la Fiesta de la Familia que se lleva a cabo, cada año, en la Plaza de Colón, de Madrid?
Sirven para que las familias que allí se reúnen tengan el gozo de compartir la fe, la presencia del Señor en la Eucarística, y la fiesta en la que se envuelven estos grandes actos. Sirven como ocasión de conocer a otras familias y desarrollar amistades que nacen entre ellas, incluso más allá de las fronteras de los países europeos. Y además, sirven para sentirse alentados y reforzados por el ejemplo de las demás familias. Son una forma de dar testimonio evangélico, de primer orden, ante toda la sociedad.
O sea que, este año, ¿también se convocará la Fiesta de las Familias?
Si Dios quiere, por supuesto. Y además, por ser el Año de la fe, habrá un envío de familias en misión. Estamos perfilándolo, pero habrá más novedades, porque los organizadores tienen muchísima creatividad...
José Antonio Méndez

viernes, 8 de noviembre de 2013

Tras la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia Cómo repensar la pastoral familiar


En su condición de Consultora del Consejo Pontificio para la Familia, la Directora del Instituto Secular Cruzadas de Santa María, doña Lydia Jiménez, ha participado en la XXI Asamblea Plenaria de este Consejo Pontificio, celebrada con el lema Nuevos horizontes antropológicos y derechos de la familia. Éstas son sus impresiones:
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El Santo Padre saluda a doña Lydia Jiménez,
tras participar en la Asamblea Plenaria
del Consejo Pontificio para la Familia
Por mis largos años de experiencia como consultora de este Consejo Pontificio, quisiera manifestar el profundo interés que ha despertado un tema tan actual y necesario de abordar en este momento. Esta Asamblea se ha celebrado con el trasfondo de la convocatoria del primer Sínodo del pontificado, que el Papa Francisco ha querido dedicar al tema de la familia, y las sesiones han estado orientadas a aportar reflexiones y materiales de trabajo para ayudar en las próximas tareas sinodales.
En la introducción que nos brindó el Presidente, el arzobispo Vincenzo Paglia, destacó la dimensión espiritual con que debíamos iniciar estos trabajos. Hay que entender la necesidad cada vez más urgente de vivir un espíritu de familia que contrarreste el individualismo feroz de la sociedad actual. Es necesario repensar teológicamente la pastoral familiar y abordar nuevos problemas que han surgido después de la publicación de la Familiaris consortio.
Como ya se puso de manifiesto en el último Sínodo sobre la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe, en el que participé como auditora, la familia sigue siendo un sujeto imprescindible en esta misión. Todas las aportaciones, no sólo de los ponentes, sino también de los participantes, han puesto de manifiesto el reconocimiento de la familia como sujeto social y la contribución dada por las asociaciones familiares. A mi entender, las reuniones en círculos lingüísticos han sido un acierto y una forma de implicar a todos los participantes. En el grupo de lengua española, el profesor Ollero, desde su condición de jurista, expresó la necesidad de basar la familia en su condición natural. Y el profesor Jouve sintetizó, en cuatro puntos, nuestra condición de seres sociales y seres familiares, que no podemos vivir sin amor, y que la ideología de género es una falacia que atenta contra la condición de naturaleza humana. Ha suscitado particular interés la exposición del Rabino David Rosen sobre los derechos de la familia en la perspectiva del judaísmo.
El colofón de la Plenaria lo marcó el discurso que nos ha regalado el Santo Padre, con afirmaciones claras, rotundas y alentadoras. La familia es una comunidad, no un agregado de personas, y esa comunidad es el motor del mundo y de la Historia. Es en la familia donde el hombre toma conciencia de su propia dignidad. Hoy, cuando prevalece el individualismo, es necesario y urgente reforzar la comunidad familiar. El Papa ha afirmado que la familia se funda sobre el matrimonio, donde se aprende la verdadera donación y donde puede vivirse la santidad, que es donación y fidelidad en el día a día. El amor esponsal y familiar revela claramente la vocación de la persona a amar de modo único y duradero, y las pruebas y sacrificios, y las crisis familiares son etapas para crecer en el bien, en la verdad y en la belleza. Además, incidió en lo ya expuesto en otras ocasiones: la necesidad de atender a los niños y a los ancianos. Presidía la audiencia un bellísimo icono de la Presentación de Jesús en el Templo, que representa a Jesús, María y José, y en el mismo plano, detrás, a los ancianos Simeón y Ana. El título, Su misericordia se extiende de generación en generación, manifiesta que la Iglesia, al cuidar a los niños y ancianos, se convierte en madre de las generaciones de todos los creyentes y, al mismo tiempo, sirve a la sociedad humana con amor, familiaridad y solidaridad.
Habla el Papa
La Buena Noticia de la familia

La familia se basa en el matrimonio. A través de un acto de amor libre y fiel, los esposos cristianos dan testimonio de que el matrimonio, como sacramento, es la base sobre la que se funda la familia y hace más sólida la unión de los cónyuges y su mutua entrega. El amor esponsal y familiar revela también claramente la vocación de la persona a amar de un modo único y para siempre, y que las pruebas, los sacrificios y las crisis de la pareja y de la misma familia son pasos para crecer en la bondad, la verdad y la belleza. En el matrimonio, nos entregamos por completo, sin cálculos ni reservas, compartiendo todo, ofrendas y sacrificios, confiados en la Providencia de Dios.
La Buena Noticia de la familia es una parte muy importante de la evangelización, que los cristianos pueden comunicar a todos con el testimonio de vida, y ya lo hacen; esto es evidente en las sociedades secularizadas: las familias verdaderamente cristianas son reconocidas por la fidelidad, la paciencia, la apertura a la vida, el respeto a los ancianos... El secreto de todo esto es la presencia de Jesús en la familia. ¡Por eso, proponemos a todos, con respeto y coraje, la belleza del matrimonio y de la familia iluminada por el Evangelio! Y por eso, nos acercamos con atención y afecto a las familias necesitadas, a las que se ven obligadas a abandonar sus tierras, a las que se han dividido, a las que no tienen casa o trabajo, o están sufriendo por muchas razones; a los cónyuges en crisis y a los que ahora están separados. A todos queremos hacernos cercanos con el anuncio de este Evangelio de la familia, de esta belleza de la familia.
Del Mensaje a la Plenaria del Consejo Pontificio para la Familia
(25-X-2013)

jueves, 7 de noviembre de 2013

El testimonio de las familias que peregrinaron a Roma desde los cinco continentes


Esto no es un decorado
Lo dijo el Papa a las familias que habían peregrinado a Roma: la vida de una familia no es fácil; y por eso, el sacramento del Matrimonio no es sólo una escenografía, una ceremonia hermosa o una fiesta bonita, sino una fuente de gracia desde la que Dios ayuda. Porque «la gracia del Matrimonio no es para decorar la vida, sino para hacernos fuertes»
alfayomega.es

El Papa Francisco mira hacia la multitud que se congregó
en la plaza de San Pedro en la fiesta del sábado
Pocos escenarios hay tan sugestivos como la Plaza de San Pedro, que abraza a los peregrinos con su columnata, mientras los pone frente al inmenso mausoleo de un pescador que vivió hace muchos siglos. En los días de aquel Simón llamado Pedro, como hoy, la riqueza de la Iglesia no eran sus bienes, que antes o después desaparecen, y su fuerza y motor no eran -ni son- sus fuerzas humanas, ni su voluntad. No, la riqueza, la fuerza y el motor de la Iglesia era, y es, la presencia real de Cristo en medio de los suyos, la compañía real y eficaz del Resucitado. Y esto no sólo puede aplicarse, sino que de hecho se vive en esa Iglesia doméstica que es la familia cristiana. Así se lo dijo el Papa a los más de 200.000 peregrinos que acudieron a Roma, a la Fiesta de las Familias del Año de la fe, y con ellos, a las familias del mundo entero.
En realidad, los actos de estos días guardaron un gran paralelismo con una vida familiar cualquiera. Como en un noviazgo, el escenario parecía inmejorable, e incluso al inicio de los actos del sábado, el cielo de Roma se cubrió de globos multicolores, en un atardecer que firmaría cualquier joven matrimonio en su luna de miel. Los niños trajeron la algarabía, y los abuelos, una sabiduría iluminadora.
Pero, también como en cualquier familia, el sol de la alegría termina por ceder su lugar a la noche de las preocupaciones, y la fiesta se disipa. «La vida a menudo es dura, muchas veces incluso trágica. (...) Los esposos cristianos no son ingenuos, conocen los problemas y los peligros de la vida», dijo el Papa. Una mujer eslava, que poco antes se enjugaba las lágrimas al ver la alegría de los niños que jugaban junto al Papa, asentía con los labios contraídos por un recuerdo que se adivinaba doloroso. «Yo conozco lo importante que es Dios es un matrimonio, porque conozco los efectos de su ausencia, de no dejar un lugar a Cristo en mi familia», reconoce Rosana, una española separada que ha acudido con su hija de 11 años a la Peregrinación... Sin embargo, el Papa continuó, y no con palabras de resignación, que animasen a ir tirando, a mirar para otro lado ante las dificultades, o a romper la relación para no sufrir. No. Francisco lanzó un dardo contra la vida a medio gas y «contra la cultura de lo provisional»: las familias cristianas «no tienen miedo de asumir la propia responsabilidad, delante de Dios y de la sociedad. Sin huir, ni aislarse, sin renunciar a la misión de formar una familia y traer hijos al mundo». Sin renunciar a superar toda dificultad, no por confiar en sus propias fuerzas, en sus riquezas o en su buena voluntad, sino porque les auxilia Cristo, «con la gracia que nos da el sacramento». Porque «los sacramentos no son un adorno en la vida. Qué hermoso matrimonio, qué bonita ceremonia, qué gran fiesta: ¡Eso no es el sacramento; no es ésa la gracia del sacramento! Eso es un decorado. Y la gracia no es para decorar la vida, sino para darnos fuerza, para darnos valor, para poder caminar adelante. Sin aislarse, siempre juntos». Porque el amor de un matrimonio, de una familia cristiana, o sea, fundada en Cristo, no es un decorado, sino que, como cantaba una joven artista italiana durante el acto festivo del sábado, es un amor, per tutta la vita.
José Antonio Méndez. Roma
India: La responsabilidad de ser padres
La familia de Thekkan es de Kanheri, en la India. Su marido y su hijo no pudieron ir a la celebración del sábado, pero ni ella ni su hija quisieron faltar, porque, «desde que somos pequeños, lo más importante es la familia y en ella aprendemos las cosas importantes de la vida». Ella y los suyos viven en Roma desde hace unos años, pero saben que, «en cualquier cultura del mundo, la familia es lo primero, como pasa en la India, que tiene tradiciones culturales diferentes, pero la experiencia de cada persona demuestra que tu familia te marca para siempre». Para Thekkan, «ser una familia es siempre importante, pero ser familia cristiana es una responsabilidad especial, sobre todo hacia los hijos. Los católicos tenemos que dar testimonio en el trabajo y con los amigos, pero, sobre todo, a los hijos. La fe la aprenden de otras familias y en la escuela, pero, ante todo, de los padres. Somos su mejor referente en la vida, y también para hablarles de Dios y acercarles a Él».
Senegal: Lecciones del día a día
Pierre y Rose Marie han hecho un esfuerzo para viajar a Roma desde Senegal, pero tenían un buen motivo: «El domingo -día de la Misa con el Papa- celebramos nuestro primer aniversario de boda, y venimos a dar gracias a Dios por eso y porque estamos esperando nuestro primer hijo», dice Pierre, mientras señala el vientre de su mujer. «En África, las familias cristianas somos un ejemplo de vida para nuestros vecinos, sobre todo en la forma de tratar a las mujeres», añade. También las mujeres cristianas tienen una gran misión, como explica Rose Marie: «A las católicas nos preguntan muchas cosas nuestras vecinas y amigas. Y, por nuestro ejemplo, se dan cuenta de que vivimos una vida mejor, de que en la Iglesia se vive mejor, aunque tengamos problemas parecidos. Les enseñamos a Dios con nuestra forma de vivir, de tratar a nuestro marido, de educar a los hijos, y al mostrarles qué cosas hacer y qué no hacer, porque no son buenas».
España: Una responsabilidad de toda la Iglesia
La pastoral familiar, según la entiende el Papa Francisco, es responsabilidad de toda la Iglesia, de toda la comunidad cristiana. También de los colegios. Por eso, desde el Mater Salvatoris, de Madrid, 24 peregrinos, entre niños, padres y religiosas, viajaron a Roma al encuentro de familias. La Madre Cristina explica que «a los padres, tener que dar ejemplo y ser imagen permanente ante sus hijos, les exige mucho. Por eso, un colegio puede ayudar mucho a los padres a vivir la alegría de la fe en la familia. Tenemos que acompañarlos en sus problemas, y también al trabajar con los hijos se les ayuda. Hay padres que vuelven a la fe porque sus hijos, al llegar a casa, rezan con ellos y les dicen: papá, mamá, a Jesús le gusta que le recemos y que le hablemos despacio». Jaime es uno de esos padres: «Gracias a mi mujer, Lara, y a Dios, he ido volviendo poco a poco a recuperar la fe, y la verdad es que reconozco que ahora estoy mucho mejor. El trato con Dios te ayuda mucho en todo, en los problemas y en las situaciones normales». Precisamente Lara, su mujer, explica que «el matrimonio se fortalece y vive más feliz cuando viven la fe en conjunto. Los problemas se enfrentan de otra manera, se viven mejor los momentos alegres y, sobre todo, nos ayuda a apoyarnos, a querernos mejor..., y a firmar la paz cuando discutimos».
Argentina: Cómo descubrir al Cristo conyugal
A los peregrinos argentinos que llegaron a Roma era fácil reconocerlos por sus banderas albicelestes y su mate en la mano, orgullosos de ser compatriotas del Papa. Irene Angeli y José Manuel Ferreiro, de Mendoza, pisaban por primera vez Europa, junto a otros matrimonios del movimiento Hogares Nuevos, «pero no para ver al Papa, sino para estar y adorar a Cristo. Al Papa lo queremos muchísimo, lo amamos, lo escuchamos, estamos orgullosos de él y atendemos a su llamada, pero aquí venimos, antes que nada, para que Cristo nos empuje a vivir nuestra vocación, dentro de la Iglesia». Como explica Irene, «el carisma de nuestro movimiento es descubrir y profundizar en nuestra vocación como matrimonio y como familia, y propiciar un encuentro con el Señor. Pero no de forma individual, sino un encuentro con el Cristo conyugal, con Jesús que nos une, que está entre nosotros, que sostiene y fortalece al matrimonio y, por tanto, a los hijos». José Manuel añade que, «en cada matrimonio cristiano, no somos dos, ¡somos tres! Es Él quien está con nosotros. Si me enfado con mi mujer, mi pecado no hace que ella se quede sola y yo solo, sino que Cristo se queda con cada uno y nos lleva a reconciliarnos». Y concluye Irene: «Nosotros hicimos un Cursillo de Cristiandad hace años, y allí tuvimos un encuentro personal con Cristo, que fue fundamental. El encuentro personal con el Señor es la base de la vida cristiana, pero Él se va entregando también en el matrimonio, y ya la fe no se vive aislada, sino en familia y de forma conyugal. Es así, desde Él, como nacen hogares nuevos, y ésos son los que cambian el mundo».
Italia: «Vivir así es posible»
Carlo y Paola viajaron a Roma con sus tres hijos -Sara, Silvia y Francesco- y con otras 50 familias de la Comunidad San Paolo, desde Giussano, cerca de Milán, «para escuchar al Papa, porque si nos ha convocado, es que nos querrá decir algo importante», explicaba Carlo, poco antes del acto del sábado. De hecho, antes de que el Santo Padre lanzase sus mensajes a las familias del mundo, Carlo y Paola contaban que «lo que necesitamos y esperamos las familias cristianas es que el Papa nos anime y nos dé la fuerza para abrirnos, desde el corazón de Cristo, al mundo. Las familias cristianas tenemos que abrirnos a otras familias, sobre todo a las alejadas de Dios, y tenemos que escuchar al otro, no encerrarnos dentro de nosotras mismas». Sus palabras parecían un guión casi calcado del mensaje que, horas más tarde, desarrollaría el Papa Francisco. Y, también como en el discurso del Papa, sus palabras tienen el respaldo de la propia experiencia, porque ellos ya saben lo que supone vivir la en familia..., y con otras familias: «La vida de una familia no siempre es fácil, pero vivir la fe personal y en familia, acompañados por una comunidad de la Iglesia, ayuda mucho. Te das cuenta de que no estás solo, de que no eres al único que le pasan cosas o que desea hacer cosas; y, sobre todo, te anima el ejemplo que dan otros matrimonios», apunta Carlo. Los hijos no son meros espectadores. Su hija mediana, Silvia, explica que «ver a tantas personas compartiendo esto, con tanta alegría, me hace darme cuenta de que vivir en familia es bueno, que no estamos solos», y Francesco, casi de forma inaudible, añade que, «al ver cómo viven mis padres, veo que es bueno formar una familia cristiana». Aunque, para eso, hay que pasar primero por el noviazgo, que no siempre es un camino de rosas. Sara, la mayor, explica que «un noviazgo como vive todo el mundo parece más fácil que uno cristiano. Pero es posible vivir el noviazgo cristiano, porque no se trata sólo de tener o no relaciones, de esperar más o menos para dar ciertos pasos, sino que es una forma de entender y de vivir la vida y las relaciones. El noviazgo cristiano, en castidad, no es una idea imposible, es un camino real; lo importante es saber que se pueden vivir bien las relaciones entre las personas, y que cuando uno se casa, es posible mantener la alegría del amor para siempre, sin romperse».

Divorciados en nuevas uniones

«La discusión sobre la problemática de los fieles que, tras un divorcio, han contraído una nueva unión civil no es nueva. Siempre ha sido tratada por la Iglesia con gran seriedad, con la intención de ayudar a las personas afectadas». Así comienza un extenso artículo, La fuerza de la gracia, publicado en L'Osservatore Romano por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Gerhard L. Müller.
El artículo sale al paso de diversos rumores y conjeturas, según los cuales, la Iglesia se plantea admitir a estas personas a la comunión, después de que el Papa se haya referido en varias ocasiones a este problema. En el vuelo de regreso de Río de Janeiro, Francisco dijo que «la situación de los divorciados y vueltos a casar civilmente se presenta con un verdadero desafío pastoral». También Benedicto XVI, en el Encuentro de las Familias de Milán, reconoció que «la cuestión de los divorciados vueltos a casar sigue siendo uno de los grandes problemas de la Iglesia de hoy en día», y pedía una mayor cercanía pastoral a estas personas que sufren.
La Iglesia es consciente de que su concepción de matrimonio va hoy contracorriente. «La mentalidad actual contradice la comprensión cristiana del matrimonio especialmente en lo relativo a la indisolubilidad y la apertura a la vida -escribe monseñor Müller-. Puesto que muchos cristianos están influidos por este contexto cultural, en nuestros días, los matrimonios están más expuestos a la invalidez que en el pasado. En efecto, falta la voluntad de casarse según el sentido de la doctrina matrimonial católica y se ha reducido la pertenencia a un contexto vital de fe».
El Prefecto sugiere en su artículo que la Iglesia tiene margen de maniobra para, por ejemplo, agilizar el estudio de las causas de nulidad. Pero la indisolubilidad del matrimonio no puede entrar en discusión, ya que Jesucristo es meridianamente claro en el Evangelio sobre este punto. Tampoco es posible alterar la doctrina con respecto a la admisión al sacramento de la Eucaristía a los divorciados en nuevas uniones, ni dejar esta cuestión a la conciencia personal de cada fiel, aunque eso, de ningún modo, significa excluirles de la vida de la Iglesia.
La otra cara de la moneda sería la necesidad de una mejor preparación al matrimonio para evitar ese mayor peligro de nulidad matrimonial que hoy existe. En el último Encuentro Mundial de las Familias, Benedicto XVI pedía más empeño «en la prevención», para «profundizar desde el principio, con los jóvenes, el tema del enamoramiento, acompañarlos durante el noviazgo y durante el matrimonio». Se trataría así de que los nuevos esposos adquieran plena conciencia del significado del matrimonio, y de que -como subraya el arzobispo Müller-, «a través del sacramento, Dios concede a los conyugues una gracia especial».
Como adelantó la pasada semana a Alfa y Omega el Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el arzobispo Vincenzo Paglia, hay ya «casi listo» un Vademecum que, entre otras cosas, fortalecerá la preparación al matrimonio -que a menudo hoy, en muchas parroquias, es un puro trámite- y pondrá el acento en el acompañamiento a los nuevos esposos.
Pero la concepción de matrimonio que defiende la Iglesia no está sólo dirigida a unos pocos elegidos. El matrimonio indisoluble conserva para todos un «valor antropológico», subraya el Prefecto Müller. «El ideal de la fidelidad entre un hombre y una mujer, fundado en el orden de la creación, no ha perdido nada de su atractivo, como lo revelan recientes encuestas dirigidas a gente joven». De este modo, «la mayoría de los jóvenes anhela una relación estable y duradera, tal como corresponde a la naturaleza espiritual y moral del hombre». Especialmente en el ámbito del matrimonio y de la familia, la Iglesia está llamada hoy a realizar un anuncio profético, aunque se tope con múltiples incomprensiones. «Un profeta tibio busca su propia salvación en la adaptación al espíritu de los tiempos, pero no la salvación del mundo en Jesucristo», advierte monseñor Müller.
R.B.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nueva imagen de la Virgen de la Almudena en la antigua muralla árabe

En este querido y viejo Madrid
En este querido y viejo Madrid, como reza y canta el Himno a su Patrona, Santa María de la Almudena, desde tiempo inmemorial había una hornacina en la vieja muralla, donde asegura la tradición que fue escondida, durante los siglos de dominación árabe, la imagen de la Virgen. Está en la Cuesta de la Vega, y la anterior imagen, a causa de estar a la intemperie, se había deteriorado mucho. Ahora el cardenal Rouco Varela, en vísperas ya de la fiesta de la Almudena, ha bendecido la nueva imagen, en la restaurada hornacina de la muralla, donde la Virgen seguirá acogiendo el amor y la veneración del pueblo de Madrid. En 1085, durante la conquista de la ciudad por el rey Alfonso VI, fue encontrada, en uno de los cubos de la muralla, cerca de la llamada Puerta de la Vega. Desde ahí seguirá bendiciendo a los madrileños.

martes, 5 de noviembre de 2013

Encuentro de hijos del 5 al 7 de diciembre de 2013


ENCUENTRO DE JÓVENES:


5, 6 y 7 de diciembre de 2013


¿Qué?:  Encuentro de Jóvenes, no es una convivencia, ni un retiro, ni ... y sólo se hace una vez en la vida.

¿Quienes?:  Pueden apuntarse jóvenes  que quieran vivir el encuentro.

¿Cuándo?: 5, 6 y 7 de diciembre, imprescindible reservar la plaza con al menos dos semanas de antelación en el contacto que se indica.

¿Dónde?: Os informaremos.

¿Precio?: Los gastos de alojamiento, manutención y el desplazamiento.

¿Contacto? En los teléfonos: Inma: 676 281 655, o 91 637 96 91, o en el e-mail inma.ag@gmail.com

¿Material? Llevar saco de dormir, ropa de abrigo, para el aseo, ...

¿Quién organiza? Movimiento Familiar Cristiano de Madrid


lunes, 4 de noviembre de 2013

Reunión de inicio de curso de matrimonios jóvenes del MFC



Reunión del grupo de matrimonios jóvenes del MFC de Madrid el día 10 de noviembre domingo a las 17:45 en la Pª de Beata Mogas, calle Altisidora 6, metro Tres Olivos

domingo, 3 de noviembre de 2013

Vigilia y misa de la Almudena 2013



El próximo día 8 de noviembre tendrá lugar la vigilia de la Almudena 2013, especial para los jóvenes a las 20:30h.

Os esperamos!
medalla

                        ¡ENHORABUENA ALMUDENA!
Este año el día de tu santo queremos que sea una fecha inolvidable.
Por eso, desde Delegación de Actos Públicos tenemos un regalo para ti.
Una medalla con un diseño exclusivo y un mensaje para la virgen de la  Almudena.
 Te esperamos el sábado 9 de noviembre
a las 18h. en la plaza de la Almudena
Queremos ser los primeros en felicitarte

sábado, 2 de noviembre de 2013

El Parlamento europeo tumba una radical propuesta abortista


Inesperada victoria provida
El aborto es un derecho fundamental, que la UE debe promover dentro y fuera de sus fronteras; los niños deben recibir desde la más tierna infancia una educación sexual obligatoria en «una atmósfera interactiva y libre de tabúes»... Éstos son algunos de los principales puntos de una resolución votada en el Parlamento europeo el martes, que el eurodiputado popular Jaime Mayor Oreja califica como «la síntesis de la síntesis de todas las maldades». La división entre los populares, unida al apoyo de socialistas y liberales, hacía presagiar una contundente victoria de la propuesta, pero el texto fue devuelto al Comité de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género para una mayor deliberación
alfayomega.es

Concentración provida ante el Parlamento Europeo
durante la votación.
Foto: Hewdig von Beverfoerde/www.familien-schutz.de
«Ha sido una victoria sorprendente», afirma Mayor Oreja desde Estrasburgo. No es una victoria definitiva. El texto volverá al Parlamento europeo, aunque revisado y previsiblemente con algunos de sus puntos más polémicos suavizados. Entre ellos, está la definición del aborto como un derecho fundamental, y la petición de que la Unión Europea lo promueva activamente dentro y fuera de sus fronteras, mediante su política exterior y de cooperación al desarrollo. La promotora de la resolución es la eurodiputada socialista portuguesa Edite Estrela, en colaboración con Vicky Claeys, responsable para Europa del lobby abortista Planned Parenthood.
Dentro de la UE, el texto cuestionaba la existencia de leyes «demasiado restrictivas» con el aborto, en Irlanda, Malta y Polonia, y pedía a los Estados miembros que pongan límites a la de la objeción de conciencia. La resolución criticaba incluso los acuerdos entre varios Estados europeos y la Santa Sede que salvaguardan este derecho. En varios países, según la resolución, son objetores el 70% de los ginecólogos y en torno el 40% de los anestesistas. También se criticaba que existan «períodos de espera obligatorios o consultorías» para las mujeres que se plantean abortar.
La resolución pretendía que se reconozca a las menores «derecho a la confidencialidad», esto es, que las adolescentes puedan abortar sin conocimiento paterno. El aborto debe ser un derecho al alcance de cualquiera en Europa, menores y discapacitados incluidos, y los Estados deben asegurar que la información sobre los servicios disponibles llegue a todo el mundo. La misma premisa aplicaba la propuesta a las técnicas de reproducción asistida y a los preservativos y otros métodos anticonceptivos. Se pedía a los Gobiernos que los promuevan y distribuyan entre los menores, al margen de cuál sea la opinión de sus padres. En esa línea, otro de los asuntos que más ampollas levantaba era la demanda de que los Estados miembros garanticen una educación sexual obligatoria para los niños de todas las edades en la escuela desde una «perspectiva de género», y en «una atmósfera interactiva y libre de tabúes entre estudiantes y educadores».

Don Jaime Mayor
El texto no se privaba de pisar ningún callo. El eurodiputado Mayor Oreja lo considera por ello como «la síntesis de la síntesis de todas las maldades en este terreno». Pero su finalidad era más bien de tipo pedagógico o cultural. La resolución, en ningún caso, hubiera sido vinculante, ya que invadía competencias propias de los Estados, pero sí hubiera sido una eficaz ayuda para quienes libran una batalla cultural para extender el aborto y la ideología de género. De hecho, la propuesta argumentaba que «el Parlamento europeo debe defender los derechos sexuales y reproductivos» para contrarrestar «la oposición anti derecho a decidir, que se está haciendo más fuerte en España o Hungría». Faltan además pocas semanas para que concluya la recogida de firmas de la iniciativa ciudadana One of Us, a la que se han sumado ya cerca de un millón y medio de personas de diversos países para que se proteja la vida humana desde la concepción. El sector pro vida de la CDU alemana considera que el fin de esta resolución era contrarrestar el éxito de esa iniciativa y el avance del movimiento provida en Europa.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Roma acoge la gran fiesta de las familias, en el Año de la fe


Donde se aprende a amar
El Papa Francisco ha presidido, en el Vaticano, la peregrinación de las familias en el Año de la fe, con la participación de más de cien mil personas. El Papa subrayó la importancia del testimonio de las familias cristianas en un mundo secularizado, y les pidió que se acerquen «con atención y afecto a las familias que atraviesan por dificultades» de cualquier tipo. «La buena nueva de la familia -dijo- es una parte muy importante de la evangelización, que los cristianos pueden comunicar a todos con el testimonio de sus vidas». El Papa quiere familias misioneras, en las que la alegría sea la prueba de fuego de que Dios está presente en ellas
alfayomega.es

Vista de la Plaza de San Pedro del Vaticano,
el pasado domingo, momentos antes de la celebración
de la Santa Misa
La familia es el lugar en el que se aprende a amar. Éste es el mensaje que ha dejado el Papa Francisco, el fin de semana último de octubre, en la gran fiesta de las familias que presidió en la Plaza de San Pedro del Vaticano, con la participación de más de cien mil personas, familias venidas de más de setenta países.
No sólo parejas, sino también niños, muchos niños, y abuelos, muchos abuelos, presentes en esta peregrinación de las familias a la tumba de san Pedro, que para el Santo Padre constituye uno de los momentos culminantes de este Año de la fe, que concluye el próximo 24 de noviembre.
En los dos encuentros principales, la fiesta de las familias del sábado por la tarde, y la multitudinaria misa del domingo, el Papa Francisco presentó la realidad de la familia como el secreto para encontrar la alegría de la vida, incluso en momentos de dificultad.
Fiesta de las familias del mundo
Las familias se reunieron con el lema Familia, vive la alegría de la fe. El encuentro festivo del sábado, en una tarde que más parecía de verano que de otoño, permitió al Papa hablar de corazón a corazón, en italiano, improvisando en ocasiones. «La vida a menudo es pesada, muchas veces incluso trágica», comenzó reconociendo el Papa, hablando como si sólo se dirigiera a una sola persona. «Trabajar cansa; buscar trabajo es duro. Y encontrar trabajo hoy requiere mucho esfuerzo. Pero lo que más pesa en la vida no es esto: lo que más cuesta de todas estas cosas es la falta de amor».
Y añadió: «Pesa no recibir una sonrisa, no ser querido. Algunos silencios pesan, a veces incluso en la familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor, las dificultades son más duras, inaguantables. Pienso en los ancianos solos, en las familias que lo pasan mal porque no reciben ayuda para atender a quien necesita cuidados especiales en la casa».
Pensando especialmente en ellas, dijo el Papa Francisco: «Queridas familias, el Señor conoce nuestras dificultades: ¡las conoce! Y conoce los pesos de nuestra vida. Pero el Señor sabe también que dentro de nosotros hay un profundo anhelo de encontrar la alegría del consuelo».
Y añadió el Santo Padre: «Esto es lo primero que quería compartir con vosotros esta tarde, y son unas palabras de Jesús: Venid a mí, familias de todo el mundo -dice Jesús-, y yo os aliviaré, para que vuestra alegría llegue a plenitud. Y estas palabras de Jesús llevadlas a casa, llevadlas en el corazón, compartidlas en familia. Nos invita a ir a Él para darnos, para dar a todos la alegría».
Los fieles no cabían en la Plaza de San Pedro y el río humano se prolongó por la Vía de la Conciliación, en la que se elevaban globos de colores, expresión de la fiesta mundial que vivía en ese día Roma.
«Y, usted, ¿no ha traído globo?», había preguntado el Papa, bromeando, al regente de la Casa Pontificia, el padre Leonardo Sapienza, al llegar al atrio de la basílica de San Pedro. Junto al prelado esperaban al Papa unos diez niños, con globos en los que podía leerse en italiano: Te queremos. Una de las pequeñas, Federica, dirigió unas palabras al Papa Francisco en las que le contó que su abuela, Angela, hace unas chuletas estupendas, y que le enseña oraciones. El Santo Padre no desperdició la oportunidad, como hacía cuando era catequista, para preguntar a los niños si saben hacer la señal de la Cruz.
Música, cine y testimonios

Los obispos, en la fiesta del sábado, se disponen,
junto a todas las familias en la Plaza de San Pedro,
a lanzar los globos a lo alto
La fiesta estuvo acompañada por la intervención de músicos, como Giovanni Allevi, el joven pianista, compositor y director de orquesta, italiano que está triunfando entre un público juvenil, el grupo Gospel Hope Singer, y la norteamericana Sarah Hart, símbolo de la música cristiana. El cine también estaba simbólicamente presente en la Plaza de San Pedro con los hermanos Taviani, directores que han dado a conocer al Papa Sicilia con Kaos. Durante el encuentro, se pidió a las personas que enviaran a través de un SMS un pequeño donativo para las familias que tanto están sufriendo en Siria.
Antes de que el Papa tomara la palabra, escuchó los testimonios de algunos de los presentes, parejas de novios y de casados. Entre ellos, se encontraba una familia huida de Siria a causa de la guerra, y una de las familias de la isla italiana de Lampedusa que asiste a los inmigrantes que desembarcan arriesgando la vida. Uno de ellos, un refugiado nigeriano, explicó cómo ha encontrado en ese puño de tierra la solidaridad que le ha vuelto a dar esperanza a pesar de su difícil situación.
En la prosperidad y en la adversidad

El Papa Francisco acoge a los pequeños
de una familia, en la celebración de la fiesta del sábado
«En la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad», recordó el Papa, haciendo referencia a la fórmula de los esposos en el sacramento y en la celebración de su matrimonio. ¿Por qué ha introducido esta fórmula la Iglesia en la liturgia, se preguntó el Papa. «Porque lo necesitan para el largo viaje que han de hacer juntos: un largo viaje que no es a tramos, ¡dura toda la vida! Y necesitan la ayuda de Jesús, para caminar juntos con confianza, para quererse el uno al otro día a día, y perdonarse cada día».
Para lograr este objetivo, ofreció su consejo: «Es importante saber perdonarse en las familias, porque todos tenemos defectos, ¡todos! A veces hacemos cosas que no son buenas y hacen daño a los demás. Tener el valor de pedir perdón cuando nos equivocamos en la familia...»
Pero la familia no es necesaria sólo en los momentos de dificultad, también tiene un papel decisivo en los momentos hermosos de la vida, reconoció el obispo de Roma: «El descanso, la comida juntos, la salida al parque o al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma... Pero si falta el amor, falta la alegría, falta la fiesta, y el amor nos lo da siempre Jesús: Él es la fuente inagotable».
El domingo por la mañana, al celebrar la Eucaristía -en la que concelebró el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española-, el Papa continuó su reflexión sobre la alegría que sólo la familia puede dar.
La verdadera alegría

Una imagen bien expresiva
en la Plaza de San Pedro
«La verdadera alegría que se disfruta en familia no es algo superficial, no viene de las cosas, de las circunstancias favorables... La verdadera alegría viene de la armonía profunda entre las personas, que todos experimentan en su corazón y que nos hace sentir la belleza de estar juntos, de sostenerse mutuamente en el camino de la vida».
«En el fondo de este sentimiento de alegría profunda -prosiguió-, está la presencia de Dios, la presencia de Dios en la familia, está su amor acogedor, misericordioso, respetuoso hacia todos. Y, sobre todo, un amor paciente: la paciencia es una virtud de Dios y nos enseña, en familia, a tener este amor paciente, el uno por el otro», subrayó. Ésa es, por tanto, la prueba de fuego para la familia cristiana: «¿Cómo es la alegría en tu casa?», preguntó el Papa a los presentes. «¿Cómo va la alegría en tu familia? ¿Eh? Dad vosotros la respuesta».
El Papa concluyó con una invitación a corazón abierto a «tener paciencia entre nosotros. Amor paciente. Sólo Dios sabe crear la armonía de las diferencias. Si falta el amor de Dios, también la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos, y se apaga la alegría. Por el contrario, la familia que vive la alegría de la fe, la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad».
Jesús Colina. Roma
¿Escuchas a los abuelos?
Los abuelos son la sabiduría de la familia. De ello es un firme convencido el Papa Francisco, que lanzó una pregunta directa a quienes participaron el sábado en la fiesta de la familia: «¿Vosotros escucháis a los abuelos?» Y añadió: «¿Abrís vuestro corazón a la memoria que nos transmiten los abuelos?»
«Los abuelos son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo -aseguró-. Y un pueblo que no escucha a los abuelos es un pueblo que muere»
«Toda familia, como la de Nazaret, forma parte de la historia de un pueblo y no podría existir sin las generaciones precedentes», añadió. Mirando a su alrededor, a las más de cien mil persona presentes, prosiguió el Santo Padre: «Y por eso hoy tenemos aquí a los abuelos y a los niños. Los niños aprenden de los abuelos, de la generación precedente».
Tres palabras clave para el éxito de una familia
«Permiso, gracias, perdón». En estas tres palabras clave, el Papa Francisco resume el éxito de una familia. Ante todo, explicó en la fiesta de las familias que se celebró la tarde del sábado en la Plaza de San Pedro del Vaticano, «pedimos permiso para ser respetuosos en la familia». -«¿Puedo hacer esto? ¿Te gustaría que hiciese eso?», ejemplificó.
En segundo lugar, el Papa invitó a decir gracias. «¡Digamos gracias, gracias por el amor! Pero dime, ¿cuántas veces al día dices gracias a tu mujer, y tú a tu marido? ¡Cuántos días pasan sin pronunciar esta palabra: Gracias
La última palabra clave es perdón: «Todos nos equivocamos y a veces alguno se ofende en la familia y en el matrimonio, y algunas veces -digo yo- vuelan los platos, se dicen palabras fuertes, pero escuchad este consejo: no acabéis la jornada sin hacer las paces», dijo. «¡La paz se renueva cada día en la familia! ¡Perdóname! Y así se empieza de nuevo. Permiso, gracias, perdón».
Y entonces, dirigiéndose a la multitud, como buen catequista, preguntó: «¿Lo decimos juntos?» Un enorme Sííííírecibió como respuesta.
Cerciorado de que el auditorio había comprendido bien su mensaje, concluyó: «¡Permiso, gracias, perdón! Usemos estas tres palabras en la familia».

MFC en noviembre

            NOVIEMBRE
·       Misa de difuntos del MFC jueves 14 en Nª sªde la Estrella 20:30 h.
·       8 .- Vigilia en Nuestra Señora de la Almudena en la Catedral. 20:30 h
·       9.- Misa de la Almudena.
·       23.- Excursión Inicio de Curso, Cerro de los Ángeles.
·       30.- Comisión Ejecutiva Diocesana.-
·       Adoración Eucarística Permanente en la sede, Parroquia Beata Mª Ana Mogas, (metro Tres Olivos).
·       Todos los primeros sábados de Mes en la Colegiata de San Isidro a las 11,30 horas rezo del Santo Rosario y a las 12,00 horas la Santa Misa.
·       2º Jueves de mes, Adoración al Santísimo por las familias en la Parroquia Nuestra Señora de la Estrella a las 20,00 horas.
·       4º Jueves de mes.- Adoración Eucarística  en la Iglesia de la Santísima Trinidad (Collado Villalba).