martes, 9 de julio de 2013

7 investigadores señalan los estudios que muestran los daños de crecer sin un padre y una madre


Son siete investigadores y docentes universitarios de renombre en América: 

-Douglas W. Allen, profesor de Economía en la Simon Fraser University (Canada); 
-David J. Eggebeen, profesor asociado de Desarrollo Humano y Sociología en la Penn State University; 
-Alan J. Hawkins, docente de Vida Familiar en la Brigham Young University; 
-Byron R. Johnson, docente de Ciencias Sociales en la Universidad Baylor; 
-Catherine Pakuluk, profesora de Economía en la Ave Maria University; 
-Joseph Price, docente de Economía en la Brigham Young University; 
-y Mark D. Regnerus, profesor de Sociología en la Universidad de Texas.

El estudio ha sido coordinado por Mark D. Regnerus y firmado por sus colegas universitarios. Lo prepararon de cara al debate en la Corte Suprema de los EE UU para demostrar la “ventaja única que representa una estructura familiar formada por una madre y un padre”. 

Afirman en el estudio que “sigue siendo racional que el Gobierno proporcione un reconocimiento distintivo y un incentivo con respecto al matrimonio y a la estructura parental que ha demostrado ser mejor"


¿No difference?
Los investigadores han comenzado desde la posición clásica de los partidarios del matrimonio entre personas del mismo sexo que es popularmente conocida como "no difference", es decir, no hay ninguna diferencia entre los niños criados por una madre y un padre biológico y aquellos que han sido criados por parejas homosexuales.

Esta posición está sostenida también por asociaciones como la American Psychological Association. 

Sin embargo, los investigadores afirman que la declaración “no difference” es difícil de mantener, ya que casi todos los estudios en que se basa esta afirmación son muy limitados, con la participación de muestras no aleatorias y no representativas, y muy a menudo con pocos participantes. 

Estudios sesgados
En particular, la mayoría de estos estudios se basa en muestras de menos de cien padres (o hijos), familias con estudios universitarios, de piel blanca y con ingresos más altos. 

“Estos ejemplos no son representativos de la población gay y lesbiana y, por lo tanto, no son una base suficiente para hacer afirmaciones generales sobre los niños criados en estructuras padres del mismo sexo”, afirman los investigadores. 

De hecho, esta última afirmación ha sido también sostenida por el Tribunal número 11 de EEUU, que ha hablado de “estudios con defectos importantes como el uso de muestras pequeñas y seleccionadas por ellos mismos, hipótesis guiadas políticamente y uso de poblaciones de estudio no representativas, desproporcionadamente ricas e instruídas”. 

El equipo de científicos señala que la afirmación de “no difference” de la APA es bastante “sospechosa”, y está “empíricamente socavada por una limitación metodológica significativa”. Por otra parte, “contradice investigaciones de larga duración que demuestran que el ambiente ideal para criar a los hijos es la estabilidad biológica de la relación entre el padre y la madre”. 

Los estudios en los que confía la APA, por tanto, no son tan fiables. “Los únicos estudios que se basan en una amplia muestra aleatoria y representativa tienden a revelar la conclusión opuesta, encontrando diferencias significativas entre los niños criados por padres en un relación de mismo sexo, y las relativas a una pareja de los padres biológicos. Está claro que los padres biológicos ofrecen, de forma general, un entorno eficaz y comprobado para la crianza de los hijos, y es razonable concluir que las funciones de una madre y un padre proporcionan una unidad parental complementaria donde cada uno tiende a dar algo único y útil para el desarrollo del niño”.

La “ventaja única”
Después de enumerar una serie de estudios que demuestran todo esto, centrándose también en la literatura científica sobre la importancia de la presencia específica del padre y de la madre, los investigadores señalan: “Las estructuras parentales del mismo sexo excluyen por definición a la madre o al padre . Ciertamente, las parejas del mismo sexo, al igual que otros tipos de estructuras, pueden ofrecer calidad y esfuerzo con éxito en la crianza de niños, esto no se pone en discusión. Pero la evidencia de las ciencias sociales, en particular las conclusiones basadas en pruebas con muestras representativas, sugiere la ventaja única de una estructura formada por una madre y un padre”.

La conclusión final de este valioso estudio asegura: “El matrimonio es el medio legal por el cual los niños se unen permanentemente con sus madres y sus padres biológicos,orientados hacia un desarrollo óptimo. Los padres del sexo opuesto permiten que los niños puedan beneficiarse de las contribuciones distintivas maternas y paternas. A la luz de estos hechos, salvaguardar el matrimonio es una libertad que debe serle reconocida a los niños, por lo menos tanto como a sus padres”. 

Se puede descargar y consultar el estudio aquí y aquí.

Para más información.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29453

sábado, 6 de julio de 2013

Los beatos Juan Pablo II y Juan XXIII serán canonizados conjuntamente este mismo año

Los papas Juan Pablo II y Juan XXIII serán proclamados santos, anunció este viernes el Vaticano. Karol Wojtyla (1920-2005) y Angelo Roncalli (1881-1963) serán elevados a la gloria de los altares y al culto universal después de que el papa Francisco promulgara el decreto por el que se reconoce un segundo milagro por la intercesión de Juan Pablo II. El Papa también decidió canonizar a Juan XXIII, sin que se haya anunciado un segundo milagro por su intercesión, como contempla la normativa vaticana.

(Efe) De momento se desconoce la fecha de la ceremonia de canonización, aunque según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, será presumiblemente a finales de este año. Fuentes vaticanas señalaron como fecha posible el 8 de diciembre próximo.
Francisco ha convocado un consistorio de cardenales, cuya fecha aún no ha sido fijada, en la que se establecerá el día en que los dos pontífices serán proclamados santos.
Sobre el milagro que lleva a Karol Wojtyla a la santidad, Lombardi confirmó que se trata de la curación de una mujer de Costa Rica que padecía un aneurisma cerebral, del que curó de manera inexplicable para la ciencia al parece el 1 de mayo de 2011, el mismo día en que Juan Pablo II fue beatificado.
La mujer, cuya identidad se desconoce, vive en la comunidad de Tres Ríos, en la provincia de Cartago (Costa Rica).
Juan Pablo II, papa desde el 16 de octubre de 1978 al 2 de abril de 2005, fue beatificado el 1 de mayo de 2011 por Benedicto XVI.
Juan XXIII, papa desde el 28 de octubre de 1958 hasta el 3 de junio de 1963, en cuyo pontificado convocó el Concilio Vaticano II, fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre del año jubilar 2000.

viernes, 5 de julio de 2013

«Lumen Fidei», primera encíclica del papa Francisco

El Papa Francisco ha hecho hoy pública «Lumen Fidei», la primera encíclica de su pontificado. Como reconoce el Santo Padre, Benedicto XVI «ya había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones». El documento magisterial pontificio se divide en cuatro capítulos: «Hemos creído en el amor», «Si no creéis, no comprenderéis», «Transmito lo que he recibido» y «Dios prepara una ciudad para ellos».

(Luis F. Pérez/InfoCatólica) La encíclica «Lumen Fidei» contiene numerosas citas de padres, santos y doctores de la Iglesia, siendo San Agustín de Hipona el más citado.
A continuación les ofrecemos extractos de los diversos capítulo del texto pontificio:

La fe y su relación con el mundo moderno

En el mundo pagano, hambriento de luz, se había desarrollado el culto al Sol, al Sol invictus, invocado a su salida. Pero, aunque renacía cada día, resultaba claro que no podía irradiar su luz sobre toda la existencia del hombre. Pues el sol no ilumina toda la realidad; sus rayos no pueden llegar hasta las sombras de la muerte, allí donde los ojos humanos se cierran a su luz. «No se ve que nadie estuviera dispuesto a morir por su fe en el sol», decía san Justino mártir. Conscientes del vasto horizonte que la fe les abría, los cristianos llamaron a Cristo el verdadero sol, «cuyos rayos dan la vida».
En la época moderna se ha pensado que esa luz podía bastar para las sociedades antiguas, pero que ya no sirve para los tiempos nuevos, para el hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva forma.
De esta manera, la fe ha acabado por ser asociada a la oscuridad. Se ha pensado poderla conservar, encontrando para ella un ámbito que le permita convivir con la luz de la razón... Poco a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a lo desconocido. De este modo, el hombre ha renunciado a la búsqueda de una luz grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que alumbran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino.
...es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios. La fe nace del encuentro con el Dios vivo...

Contra la idolatría

... la idolatría es siempre politeísta, ir sin meta alguna de un señor a otro. La idolatría no presenta un camino, sino una multitud de senderos, que no llevan a ninguna parte, y forman más bien un laberinto. Quien no quiere fiarse de Dios se ve obligado a escuchar las voces de tantos ídolos que le gritan: «Fíate de mí». La fe, en cuanto asociada a la conversión, es lo opuesto a la idolatría; es separación de los ídolos para volver al Dios vivo, mediante un encuentro personal.
... en el continuo volverse al Señor, el hombre encuentra un camino seguro, que lo libera de la dispersión a que le someten los ídolos.

Plenitud de la fe

La fe cristiana está centrada en Cristo, es confesar que Jesús es el Señor, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos (cf. Rm 10,9). Todas las líneas del Antiguo Testamento convergen en Cristo; él es el «sí» definitivo a todas las promesas, el fundamento de nuestro «amén» último a Dios (cf. 2 Co 1,20). La historia de Jesús es la manifestación plena de la fiabilidad de Dios.
... La Palabra que Dios nos dirige en Jesús no es una más entre otras, sino su Palabra eterna (cf. Hb 1,1-2). No hay garantía más grande que Dios nos pueda dar para asegurarnos su amor, como recuerda san Pablo (cf. Rm 8,31-39). La fe cristiana es, por tanto, fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo.

La cruz, prueba del amor de Dios

La mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo se encuentra en su muerte por los hombres. Si dar la vida por los amigos es la demostración más grande de amor (cf. Jn 15,13), Jesús ha ofrecido la suya por todos, también por los que eran sus enemigos, para transformar los corazones. Por eso, los evangelistas han situado en la hora de la cruz el momento culminante de la mirada de fe, porque en esa hora resplandece el amor divino en toda su altura y amplitud.
... precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús, la fe se refuerza y recibe una luz resplandeciente, cuando se revela como fe en su amor indefectible por nosotros, que es capaz de llegar hasta la muerte para salvarnos. En este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama, es posible creer; su totalidad vence cualquier suspicacia y nos permite confiarnos plenamente en Cristo.

La resurrección de Cristo, prueba de la fiabilidad del amor de Dios

Ahora bien, la muerte de Cristo manifiesta la total fiabilidad del amor de Dios a la luz de la resurrección. En cuanto resucitado, Cristo es testigo fiable, digno de fe (cf. Ap 1,5; Hb 2,17), apoyo sólido para nuestra fe. «Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido», dice san Pablo (1 Co 15,17). Si el amor del Padre no hubiese resucitado a Jesús de entre los muertos, si no hubiese podido devolver la vida a su cuerpo, no sería un amor plenamente fiable, capaz de iluminar también las tinieblas de la muerte.
... Nuestra cultura ha perdido la percepción de esta presencia concreta de Dios, de su acción en el mundo. Pensamos que Dios sólo se encuentra más allá, en otro nivel de realidad, separado de nuestras relaciones concretas. Pero si así fuese, si Dios fuese incapaz de intervenir en el mundo, su amor no sería verdaderamente poderoso, verdaderamente real, y no sería entonces ni siquiera verdadero amor, capaz de cumplir esa felicidad que promete. En tal caso, creer o no creer en él sería totalmente indiferente.

Salvación por fe. Error de los judaizantes

La vida en la fe, en cuanto existencia filial, consiste en reconocer el don originario y radical, que está a la base de la existencia del hombre, y puede resumirse en la frase de san Pablo a los Corintios: «¿Tienes algo que no hayas recibido?» (1 Co 4,7). Precisamente en este punto se sitúa el corazón de la polémica de san Pablo con los fariseos, la discusión sobre la salvación mediante la fe o mediante las obras de la ley. Lo que san Pablo rechaza es la actitud de quien pretende justificarse a sí mismo ante Dios mediante sus propias obras. Éste, aunque obedezca a los mandamientos, aunque haga obras buenas, se pone a sí mismo en el centro, y no reconoce que el origen de la bondad es Dios. Quien obra así, quien quiere ser fuente de su propia justicia, ve cómo pronto se le agota y se da cuenta de que ni siquiera puede mantenerse fiel a la ley. Se cierra, aislándose del Señor y de los otros, y por eso mismo su vida se vuelve vana, sus obras estériles, como árbol lejos del agua.
... La salvación mediante la fe consiste en reconocer el primado del don de Dios, como bien resume san Pablo: «En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios» (Ef 2,8s).

La fe ha de vivirse en comunión con la Iglesia

El creyente aprende a verse a sí mismo a partir de la fe que profesa: la figura de Cristo es el espejo en el que descubre su propia imagen realizada. Y como Cristo abraza en sí a todos los creyentes, que forman su cuerpo, el cristiano se comprende a sí mismo dentro de este cuerpo, en relación originaria con Cristo y con los hermanos en la fe.
... Se entiende entonces por qué fuera de este cuerpo, de esta unidad de la Iglesia en Cristo, de esta Iglesia que –según la expresión de Romano Guardini–«es la portadora histórica de la visión integral de Cristo sobre el mundo», la fe pierde su «medida», ya no encuentra su equilibrio, el espacio necesario para sostenerse. La fe tiene una configuración necesariamente eclesial, se confiesa dentro del cuerpo de Cristo, como comunión real de los creyentes.

La fe sin verdad no salva

La fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos. Se queda en una bella fábula, proyección de nuestros deseos de felicidad, algo que nos satisface únicamente en la medida en que queramos hacernos una ilusión. O bien se reduce a un sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma, pero dependiendo de los cambios en nuestro estado de ánimo o de la situación de los tiempos, e incapaz de dar continuidad al camino de la vida.
... Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aun más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad sólo la verdad tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida. Hoy parece que ésta es la única verdad cierta, la única que se puede compartir con otros, la única sobre la que es posible debatir y comprometerse juntos.

La necesaria unidad entre la fe y el amor

La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad.
... el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo.
... Si el amor necesita la verdad, también la verdad tiene necesidad del amor. Amor y verdad no se pueden separar. Sin amor, la verdad se vuelve fría, impersonal, opresiva para la vida concreta de la persona. La verdad que buscamos, la que da sentido a nuestros pasos, nos ilumina cuando el amor nos toca.

La fe acompañada del amor no es intolerancia

La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos.

Fe, teología y magisterio de la Iglesia

... la teología es imposible sin la fe y forma parte del movimiento mismo de la fe, que busca la inteligencia más profunda de la autorrevelación de Dios, cuyo culmen es el misterio de Cristo. La primera consecuencia de esto es que la teología no consiste sólo en un esfuerzo de la razón por escrutar y conocer, como en las ciencias experimentales. Dios no se puede reducir a un objeto. Él es Sujeto que se deja conocer y se manifiesta en la relación de persona a persona.
... la teología participa en la forma eclesial de la fe; su luz es la luz del sujeto creyente que es la Iglesia. Esto requiere, por una parte, que la teología esté al servicio de la fe de los cristianos, se ocupe humildemente de custodiar y profundizar la fe de todos, especialmente la de los sencillos. Por otra parte, la teología, puesto que vive de la fe, no puede considerar el Magisterio del Papa y de los Obispos en comunión con él como algo extrínseco, un límite a su libertad, sino al contrario, como un momento interno, constitutivo, en cuanto el Magisterio asegura el contacto con la fuente originaria, y ofrece, por tanto, la certeza de beber en la Palabra de Dios en su integridad.

La Iglesia, madre y maestra en la fe

El conocimiento de uno mismo sólo es posible cuando participamos en una memoria más grande. Lo mismo sucede con la fe, que lleva a su plenitud el modo humano de comprender. El pasado de la fe, aquel acto de amor de Jesús, que ha hecho germinar en el mundo una vida nueva, nos llega en la memoria de otros, de testigos, conservado vivo en aquel sujeto único de memoria que es la Iglesia. La Iglesia es una Madre que nos enseña a hablar el lenguaje de la fe.
... Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «yo» del fiel y el «Tú» divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al «nosotros», se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia.

Fe, sacramentos y Tradición

La Iglesia, como toda familia, transmite a sus hijos el contenido de su memoria. ¿Cómo hacerlo de manera que nada se pierda y, más bien, todo se profundice cada vez más en el patrimonio de la fe? Mediante la tradición apostólica, conservada en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo, tenemos un contacto vivo con la memoria fundante.
... Para transmitir un contenido meramente doctrinal, una idea, quizás sería suficiente un libro, o la reproducción de un mensaje oral. Pero lo que se comunica en la Iglesia, lo que se transmite en su Tradición viva, es la luz nueva que nace del encuentro con el Dios vivo, una luz que toca la persona en su centro, en el corazón, implicando su mente, su voluntad y su afectividad, abriéndola a relaciones vivas en la comunión con Dios y con los otros. Para transmitir esta riqueza hay un medio particular, que pone en juego a toda la persona, cuerpo, espíritu, interioridad y relaciones. Este medio son los sacramentos, celebrados en la liturgia de la Iglesia.
... El despertar de la fe pasa por el despertar de un nuevo sentido sacramental de la vida del hombre y de la existencia cristiana, en el que lo visible y material está abierto al misterio de lo eterno.

Bautismo de niños

El niño no es capaz de un acto libre para recibir la fe, no puede confesarla todavía personalmente y, precisamente por eso, la confiesan sus padres y padrinos en su nombre. La fe se vive dentro de la comunidad de la Iglesia, se inscribe en un «nosotros» comunitario. Así, el niño es sostenido por otros, por sus padres y padrinos, y es acogido en la fe de ellos, que es la fe de la Iglesia, simbolizada en la luz que el padre enciende en el cirio durante la liturgia bautismal. Esta estructura del bautismo destaca la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en la transmisión de la fe. A los padres corresponde, según una sentencia de san Agustín, no sólo engendrar a los hijos, sino también llevarlos a Dios, para que sean regenerados como hijos de Dios por el bautismo y reciban el don de la fe.

La fe y el decálogo

El decálogo no es un conjunto de preceptos negativos, sino indicaciones concretas para salir del desierto del «yo» autorreferencial, cerrado en sí mismo, y entrar en diálogo con Dios, dejándose abrazar por su misericordia para ser portador de su misericordia. Así, la fe confiesa el amor de Dios, origen y fundamento de todo, se deja llevar por este amor para caminar hacia la plenitud de la comunión con Dios. El decálogo es el camino de la gratitud, de la respuesta de amor, que es posible porque, en la fe, nos hemos abierto a la experiencia del amor transformante de Dios por nosotros. Y este camino recibe una nueva luz en la enseñanza de Jesús, en el Discurso de la Montaña (cf. Mt 5-7).

Una sola fe

La unidad de la Iglesia, en el tiempo y en el espacio, está ligada a la unidad de la fe: «Un solo cuerpo y un solo espíritu […] una sola fe» (Ef 4,4-5). Hoy puede parecer posible una unión entre los hombres en una tarea común, en el compartir los mismos sentimientos o la misma suerte, en una meta común. Pero resulta muy difícil concebir una unidad en la misma verdad. Nos da la impresiónde que una unión de este tipo se opone a la libertad de pensamiento y a la autonomía del sujeto.
... El amor verdadero, a medida del amor divino, exige la verdad y, en la mirada común de la verdad, que es Jesucristo, adquiere firmeza y profundidad. En esto consiste también el gozo de creer, en la unidad de visión en un solo cuerpo y en un solo espíritu. En este sentido san León Magno decía: «Si la fe no es una, no es fe».
... En la comunión del único sujeto que es la Iglesia, recibimos una mirada común. Confesando la misma fe, nos apoyamos sobre la misma roca, somos transformados por el mismo Espíritu de amor, irradiamos una única luz y tenemos una única mirada para penetrar la realidad.

No se puede negar un solo artículo de fe

Dado que la fe es una sola, debe ser confesada en toda su pureza e integridad. Precisamente porque todos los artículos de la fe forman una unidad, negar uno de ellos, aunque sea de los que parecen menos importantes, produce un daño a la totalidad. Cada época puede encontrar algunos puntos de la fe más fáciles o difíciles de aceptar: por eso es importante vigilar para que se transmita todo el depósito de la fe (cf. 1 Tm 6,20), para que se insista oportunamente en todos los aspectos de la confesión de fe. En efecto, puesto que la unidad de la fe es la unidad de la Iglesia, quitar algo a la fe es quitar algo a la verdad de la comunión.

La sucesión apostólica, al servicio de la transmisión de la fe

Como servicio a la unidad de la fe y a su transmisión íntegra, el Señor ha dado a la Iglesia el don de la sucesión apostólica. Por medio de ella, la continuidad de la memoria de la Iglesia está garantizada y es posible beber con seguridad en la fuente pura de la que mana la fe. Como la Iglesia transmite una fe viva, han de ser personas vivas las que garanticen la conexión con el origen. La fe se basa en la fidelidad de los testigos que han sido elegidos por el Señor para esa misión. Por eso, el Magisterio habla siempre en obediencia a la Palabra originaria sobre la que se basa la fe, y es fiable porque se fía de la Palabra que escucha, custodia y expone.
... Gracias al Magisterio de la Iglesia nos puede llegar íntegro este plan y, con él, la alegría de poder cumplirlo plenamente.

La fe, al servicio del bien común

Precisamente por su conexión con el amor (cf. Ga 5,6), la luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz.
... La luz de la fe permite valorar la riqueza de las relaciones humanas, su capacidad de mantenerse, de ser fiables, de enriquecer la vida común. La fe no aparta del mundo ni es ajena a los afanes concretos de los hombres de nuestro tiempo. Sin un amor fiable, nada podría mantener verdaderamente unidos a los hombres.

Fe y familia

El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne (cf. Gn 2,24) y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su sabiduría y de su designio de amor.
.... En la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los niños aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los jóvenes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe.

La fe y la dignidad del hombre

¡Cuántos beneficios ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común! Gracias a la fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no era tan evidente en el mundo antiguo.

Fe y sufrimiento

Hablar de fe comporta a menudo hablar también de pruebas dolorosas, pero precisamente en ellas san Pablo ve el anuncio más convincente del Evangelio, porque en la debilidad y en el sufrimiento se hace manifiesta y palpable el poder de Dios que supera nuestra debilidad y nuestro sufrimiento.
... El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor. Viendo la unión de Cristo con el Padre, incluso en el momento de mayor sufrimiento en la cruz (cf. Mc 15,34), el cristiano aprende a participar en la misma mirada de Cristo. Incluso la muerte queda iluminada y puede ser vivida como la última llamada de la fe, el último «Sal de tu tierra», el último «Ven», pronunciado por el Padre, en cuyas manos nos ponemos con la confianza de que nos sostendrá incluso en el paso definitivo.
... La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres de fe han recibido luz de las personas que sufren! San Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de Calcuta, de sus pobres.

En María la fe ha dado su mejor fruto

En María, Hija de Sión, se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a María, y ella la acogió con todo su ser, en su corazón, para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres. San Justino mártir, en su Diálogo con Trifón, tiene una hermosa expresión, en la que dice que María, al aceptar el mensaje del Ángel, concibió «fe y alegría». En la Madre de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, que es el signo más evidente de la grandeza de la fe.
... María está íntimamente asociada, por su unión con Cristo, a lo que creemos.
... El movimiento de amor entre el Padre y el Hijo en el Espíritu ha recorrido nuestra historia; Cristo nos atrae a sí para salvarnos (cf. Jn 12,32). En el centro de la fe se encuentra la confesión de Jesús, Hijo de Dios, nacido de mujer, que nos introduce, mediante el don del Espíritu santo, en la filiación adoptiva (cf. Ga 4,4-6).

jueves, 4 de julio de 2013

Dos millones de manuales de bioética para jóvenes en las mochilas de la JMJ

Todos los participantes que se han inscrito a la Jornada Mundial de la Juventud, que se realizará en Río de Janeiro del 23 al 28 de julio, recibirán un ejemplar del libro Keys to Bioethics, un manual sobre bioética en el que los jóvenes podrán conocer las problemáticas actuales que se plantean, con bases científicas, racionales y a las cuales la Iglesia le da un sentido aún más completo.



El asesor de la Comisión Episcopal Pastoral para Vida y Familia, de la Comisión Nacional de Obispos de Brasil, padre Rafael Fornasier, en declaraciones a la redacción brasileña de ZENIT, indicó: “El contenido del libro fue elaborado por profesionales del área de bioética, de salud y de ciencias humanas y sociales, muchos de ellos relacionados o cercanos a la Fundación Jérôme Lejeune”.

El profesor francés fue quien descubrió en 1958 que la síndrome de down es una anomalía genética cromosómica. Desde entonces trabajó en la investigación científica y tomó una posición fuerte contra la legalización del aborto. El 28 de junio de 2007 se inició la causa de beatificación y canonización del profesor Lejeune. El proceso diocesano se concluyó el 11 de abril de 2012 en la catedral de Notre Dame de París.

Un lenguaje accesible
Por su parte, el presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para Vida y Familia, de la CNBB, padre João Carlos Petrini, indicó: “Hemos conseguido un manual destinado a los jóvenes, con un lenguaje bastante accesible, que da la oportunidad de abordar cuestiones tan delicadas y complejas como la vida”.

“El manual -añadió el obispo- proporciona una formación de base. Cuándo la vida comienza, cuándo termina; trata también sobre la fecundación asistida, que el niño debe nacer del amor entre un hombre y una mujer. O sea, se dan las razones científicas, explicadas por médicos, biólogos, para poder dialogar con el mundo sobre estos temas”.

En total serán editados dos millones de ejemplares en cuatro idiomas, de los cuales 900 mil en portugués. “Gracias a Dios conseguimos imprimir dos millones de ejemplares, que podrán llegar a una buena parte de los jóvenes presentes en el evento”, concluyó el padre Petrini.

Difundir ciencia y ética
El estudio fue producido por la Fundación Jérôme Lejeune, en asociación con la Comisión Nacional de la Pastoral Familiar, organismo vinculado a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), y con el Centro de Estudios Biosanitários (España).

En el sumario de esta edición especial del Manual de Bioética para los jóvenes hay un mensaje de la presidente de la Fundación Jérôme Lejeune: “Esta edición especial del Manual de Bioética para los jóvenes es una buena iniciativa que deberá ser difundida ampliamente. Seamos transmisores de vida hasta los confines de la tierra”.

Zenit

miércoles, 3 de julio de 2013

El nuevo equipo de presidencia diocesano con sus familias

Foto del nuevo equipo de presidencia diocesano con sus familias:

0 (5184×3456)ma

Presidentes: Mercedes y Carlos (2 hijos).

Vicepresidentes: Arantxa y Rodrigo (3 hijos)

Secretarios: Adriana y Mario (3 hijos) 

Tesoreros: Inmaculada y Hector (2 hijos y la niña en camino)

martes, 2 de julio de 2013

Encuentros paralelos a la Jornada Mundial de la Juventud


De JMJ... sin saltar el charco
Cuando Benedicto XVI invitó, desde Madrid, a la JMJ de Río, muchos jóvenes españoles pensaron en ir a Brasil de cabeza. Para muchos no ha sido posible, pero no por ello renuncian a vivir la experiencia de esta nueva Jornada

Jóvenes de Londres, con los coetáneos
que los acogieron en Zamora durante los días previos
a la JMJ de Madrid
¿Por qué perderte una JMJ sólo por no poder pagar un billete de avión? En 2008, cuando la Jornada Mundial de la Juventud se celebró en el lejano Sydney, esta idea movió a tres diócesis -Santiago de Compostela, Huelva y Pamplona y Tudela- a organizar encuentros paralelos. Este año, ante la JMJ de Río de Janeiro, serán cinco las JMJ paralelas en España: Ciudad Rodrigo para los jóvenes de Castilla y León; El Rocío (Huelva), para los de Andalucía; Tenerife para las Islas Canarias; Llinar del Vallès (Terrassa), para Cataluña y Baleares; y Roncesvalles (Navarra), para las regiones cercanas. También hay encuentros internacionales en Europa; por ejemplo, en Lourdes (Francia), del 23 al 28 de julio.
Las JMJ se consolidan
Miguel Ángel Echávarri, de la Delegación de Juventud de Pamplona y de Tudela, explica que «el encuentro paralelo de 2008, en el que participaron 800 jóvenes, dejó muy buen recuerdo. Cuando vives una JMJ quieres ir a la siguiente, y más al terminar la de Madrid. Muchos pensábamos ir de cabeza a Río, pero no es posible». Es una pena, pero el auge de estos encuentros también tiene una lectura positiva. Significa que «las JMJ se consolidan» como momento fuerte de la pastoral juvenil y, «ante la imposibilidad de ir, se ve que hay que hacer algo» para aprovecharlas, explica el padre Roberto Vegas, Delegado de Juventud de Ciudad Rodrigo. Miguel Ángel añade que «la JMJ no es para verla, sino para vivirla. Y puedes vivirla, aunque sea a miles de kilómetros, si te juntas con gente con las mismas inquietudes que tú. Eso te ayuda a crecer, y tú también ayudas a crecer a otros». También a don Roberto le parece muy importante este enfoque comunitario: «Los chicos de diócesis cercanas se van conociendo», y también sus responsables se acostumbran a coordinarse.
En España, esta toma de conciencia se ha producido, en gran medida, gracias a los Días en las Diócesis (DED) previos a la JMJ de Madrid. De hecho, en Ciudad Rodrigo, para su encuentro paralelo, ya tenían mucho terreno ganado, «adaptando lo que hicimos en los DED. Pero cambian las catequesis».
En efecto, la relación de los encuentros paralelos con la JMJ no es sólo la fecha, o el hecho de conectar en directo con los actos centrales, sino todo el programa, en el que las catequesis son clave. En Ciudad Rodrigo, quieren resaltar la llamada a la misión, que tan presente va a estar en Río. Pretenden ayudar a los jóvenes a «conocer la Iglesia para poder, luego, darla a conocer a los demás. El hilo argumental es que la Iglesia es como una ciudad, y hay que entrar en ella para conocer sus tesoros -la Eucaristía, la Palabra de Dios y los pobres-. Una vez los has conocido, hay que salir y darlos a conocer». Para ello, jugarán con el paralelismo entre las puertas de la ciudad y lapuerta de la fe. Y es que cada encuentro paralelo, además de ofrecer lo esencial de la JMJ, aporta la riqueza particular de la diócesis que lo acoge. Ocurre igual en Roncesvalles, donde los jóvenes coincidirán con «cientos de peregrinos que comienzan el Camino de Santiago. Estoy convencido de que, para los peregrinos que lo hagan sólo por ocio, encontrarse a estos jóvenes» puede ser un buen testimonio, explica Miguel Ángel.
Tú a Zamora, y yo a Londres
Los jóvenes de Zamora también vivirán una Jornada diferente. «Un grupo de 80 ingleses de Londres, que estuvieron aquí en los DED -explica el Delegado de Juventud, padre Luis-Fernando Toribio- nos escribieron diciendo que ir a Río les resultaba muy caro, y que, si teníamos el mismo problema, nos invitaban a vivirla con ellos». Dicho y hecho, ambos grupos decidieron participar en Brightlights, un encuentro anual de jóvenes católicos, convertido este año en paralelo a la JMJ. Luego, pasarán una semana en Londres, en un «encuentro de fe» parecido a los DED.
Tatiana es una de las 50 jóvenes que irán a Londres. En 2011, «mi familia acogió a dos inglesas. Fue muy bonito compartir experiencias con ellas, porque somos bastante diferentes. Me llamó la atención cómo viven su fe, de forma mucho más seria e intensa. Me dieron fuerza para hacer yo lo mismo, porque veo que no estoy sola. Luego, he seguido en contacto con ellas. En cuanto nos propusieron ir a Londres, dije que sí. Estamos todos encantados con la idea». Don Luis-Fernando añade que también los ingleses «se sorprendieron de la fe de nuestros muchachos, de la naturalidad de la vida parroquial, de la acogida de las familias..., y congeniaron enseguida». La cita de este verano les ayudará, como a todos los que participen en los encuentros paralelos, a seguir creciendo en la fe sin tener que cruzar el charco.
alfayomega.es

lunes, 1 de julio de 2013

La primera encíclica del Papa Francisco se llamará «Lumen fidei» y se publicará el 5 de julio

La primera encíclica del Papa Francisco se llamará «Lumen fidei» (Luz de la fe) y se dará a conocer el próximo viernes 5 de julio, según ha anunciado el Vaticano. La encíclica será presentada por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos; Gerhard Ludwig Muller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (el ex Santo Oficio), y el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Según ha dicho el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi S.I, el texto no será «muy extenso».
El Sumo Pontífice ya anunció el pasado 13 de junio que concluiría la encíclica sobre la fe que comenzó su predecesor Benedicto XVI, con motivo del Año de la Fe, y que no pudo terminar al renunciar al Pontificado el pasado 28 de febrero. La encíclica, precisó el portavoz vaticano, irá firmada por Francisco.
El 13 de junio, el Papa Francisco recibió a la Secretaría del Sínodo de los Obispos y les confió que Benedicto XVI le había entregado el borrador de la encíclica sobre la fe, «un documento fuerte, un gran trabajo», precisó. La encíclica es una carta solemne sobre asuntos de la Iglesia o determinados puntos de la doctrina católica dirigida por el papa a los obispos y fieles católicos de todo el mundo y está considerada como uno de los documentos más importantes en el magisterio pontificio.

3.000 jóvenes peregrinos de España en la JMJ de Rio

«Hay que aprovechar este privilegio»
Más de 3.000 jóvenes españoles están ya pensando en la maleta para participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. Desde adolescentes hasta jóvenes profesionales, en grupos grandes y pequeños, y de todas partes de España... Participar en esta Jornada ha supuesto para ellos un gran esfuerzo, y llevan tiempo preparándose para aprovecharla al máximo

Jóvenes de la parroquia de Santa Genoveva
(Majadahonda, Madrid) lucen las camisetas
que han vendido para poder ir a Río
«Poder ir a esta JMJ es un privilegio, y hay que aprovecharlo». Es el espíritu que mueve a los jóvenes españoles que se están preparando para participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, en palabras del padre Raúl Tinajero, responsable del Secretariado de Pastoral Juvenil (SEPAJU) de Toledo. Los jóvenes españoles inscritos en la Jornada superan ya los 3.000. De ellos, más de 1.500 pertenecen al Camino Neocatecumenal, 230 peregrinan con la archidiócesis de Madrid, 130 con la de Valencia, 120 -de diversas diócesis- con la Conferencia Episcopal...
Entre estos últimos están los 24 jóvenes de Toledo. Son, en su mayoría, mayores de 25 años, y ya han estado en varias Jornadas. «Saben lo que van a vivir, y también lo que pueden aportar», explica el padre Raúl. En su caso, uno de los obstáculos para vivir bien la Jornada puede ser el pensar que ya se sabe todo; aunque, en este caso, les ayuda a no caer en ello «la inquietud de ver qué les ofrece un país tan distante, con una cultura diferente y situaciones de pobreza que van a tener muy cercanas»; y también la expectación ante la primera JMJ del Papa Francisco. Aunque ya se habían inscrito antes de su elección, el nuevo Papa «es, para ellos, un impulso. Le escuchan con más atención, sabiendo que van a estar en Río con él». Al padre Raúl le parece fundamental, además, invitar a estos jóvenes -que ya tienen un itinerario de fe- a que, «en los días antes de marcharnos, incrementen la oración personal y la vivencia de la Eucaristía, que allí se van a vivir con intensidad. También les estamos animando a que den testimonio». Esta JMJ tiene un cariz muy misionero, «y tienen que empezar a vivirlo ya, no sólo al volver».
Una apuesta de toda la parroquia

Mercadillo a favor de la JMJ, en la parroquia
de Santa Genoveva (Majadahonda)
Distinto es el caso de los 20 jóvenes de la parroquia de Santa Genoveva, en Majadahonda (Madrid). Son universitarios, y sólo han conocido la JMJ de 2011. Pero les marcó tanto, que «han sido ellos mismos los que más me han animado a impulsar la peregrinación -explica el padre David Benítez, su párroco-. Quieren vivir, desde el otro lado, la experiencia que tuvimos aquí». Al ser estudiantes, para pagar el viaje, «han vendido lo que han podido -magdalenas, camisetas...- por todo Madrid; e hicimos un mercadillo». Ha sido, de hecho, una apuesta de toda la parroquia: «Los adultos se han implicado mucho, y los jóvenes que no van también». Por su parte, «los que van han preferido tener menos descuento ellos, para becar totalmente a algún chico». En cuanto a la preparación espiritual, «desde febrero hemos hecho charlas y ratos de oración, y a principios de julio daremos el empujón final, con reuniones para prepararnos y subrayar que no vamos de turismo, sino como peregrinos, dejándonos guiar por nuestro obispo y la Iglesia».
En el caso de los jóvenes de Solsona, siete chicos que peregrinarán dentro del grupo de la CEE, también la diócesis ha puesto su granito de arena para ayudarles con los gastos: «Se les ha dado la oportunidad de hacer pequeños trabajos, como pintar locales, a cambio de una subvención», explica Marc Trulls, Delegado de Juventud. Además, han tenido reuniones periódicas desde diciembre. «Han sido encuentros de tres o cuatro horas, en los que les dábamos información práctica, leíamos el Mensaje del Papa, y compartíamos la Eucaristía. Y, en la última reunión, un brasileño nos ha dado una clase exprés de portugués». Se han podido beneficiar, también, del boletín mensual Rumbo a Río, que está editando la Conferencia Episcopal.
alfayomega.es