viernes, 15 de octubre de 2010

Testimonio del Camino de Santiago


Soy Teresa Abad Gurumeta, tengo 22 años y pertenezco al Movimiento Familiar Cristiano. En junio terminé mi licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas por la UCM y pensé que era un buen momento para realizar el Camino de Santiago coincidiendo además que era Año Jacobeo. Ya, en el 2004, había vivido la experiencia del Camino y volví tan feliz y tan llena de Dios que quería repetir. En esta ocasión quise ofrecerme para colaborar con el Departamento de Comunicación de la Delegación Episcopal de Infancia y Juventud del Arzobispado de Madrid que era la que organizaba la peregrinación. Una de las principales ventajas de ir con la Diócesis de Madrid era que podía ir con mi grupo del Movimiento Familiar Cristiano y conocer al mismo tiempo a otros jóvenes de otras parroquias y movimientos. Fuimos en total 2.200 jóvenes de la diócesis de Madrid.

Las duras y largas etapas del Camino me han permitido vaciarme de todo lo material para acercarme más a Dios y al resto de jóvenes que realizaban el Camino. Las catequesis, oraciones, la misa diaria y el poder acercarte al Sacramento del Perdón hicieron que mi relación con Dios haya salido fortalecida y, por así decirlo, ha sido una dosis de felicidad plena. Por fin, tras 225 km llegamos a Santiago. El sentimiento de haber llegado a la meta tan esperada es tan grande que me emocioné al entrar en la Catedral de Santiago. Todos llevábamos nuestros deseos y peticiones a Santiago. En esta ocasión, mi intención era la de darle gracias por haber podido licenciarme y por mis cuatro años de noviazgo con futuro de formar una familia, pues cuando fui en el 2004 le pedí un novio cristiano y buena persona. He vuelto a Madrid cargada de vitalidad, alegría y ganas de seguir anunciando el Evangelio en mí día a día con mi humilde vida. Y ahora…, ¡a prepararse para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011!

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