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domingo, 24 de noviembre de 2013

Impresionante tráiler de «Noé»: Russell Crowe se enfrenta al gran momento épico de la Biblia

Ya está aquí el primer tráiler de Noé [Noah], la cinta que llevará el pasaje bíblico del diluvio universal a la gran pantalla. Una superproducción protagonizada por Russell Crowe y dirigida por Darren Aronofsky.

La apocalíptica epopeya del Arca de Noé salta al cine con esta mastodóntica producción. Una cinta que en su primer adelanto ya nos muestra toda la épica y espectacularidadque nos espera en lo nuevo del director de Cisne negro, El luchador o Réquiem por un sueño.

En Noé veremos cómo su protagonista no solo debe afrontar la misión de construir el arca para salvar a las especies animales y a su familia del diluvio que arrasará con todo, sino que también, como adelanta el tráiler, tendrá defenderse del resto de humanos que intentar arrebatarle su embarcación al grito de "¡Tomad el arca!".

Además de a Crowe, en lo nuevo de Aronofsky veremos a Jennifer Connelly, que ya coincidió con el protagonista en Una Mente maravillosa y que encarnará a Naameh, la mujer de Noé; a Anthony Hopkins que será Matusalén; y a Emma Watson, que interpretará a Ila, una joven que tiene una cercana relación con Sem, uno de los hijos de Noé.

Douglas Booth (LOL, Romeo y Julieta) será quien encarne a este hijo enamorado de Noé, mientras que Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo, Los tres mosqueteros) dará vida al otro hijo de Noé, Cam. El villano de la película será Ray Winstone (Infiltrados, London Boulevard).

Con un guión que firman Ari Handel y el propio Aronofsky, y que ha contado con la colaboración del nominado al Oscar John Logan (Gladiator, La invención de Hugo), el estreno de lo nuevo de Darren Aronofsky está fijado para el 4 de abril de 2014.

martes, 2 de abril de 2013

Cine: OZ


Oz, un mundo de fantasía

Fotograma de Oz, un mundo de fantasía
Ahora que están de moda los remakes, reboots, spin-offs y secuelas, es realmente audaz plantear una precuela de un clásico universal e inmortal como El mago de Oz. Y más osado aún rodarla, sabiendo que millones y millones de personas custodian celosas la memoria del clásico protagonizado por Judy Garland, y van a ser espectadores tremendamente exigentes. Disney tenía en mente un productor experto en cuentos clásicos: Joe Roth, productor de cintas como Blancanieves y la leyenda del cazador o Alicia en el País de las maravillas. Pero había que encontrar un director que supiera combinar el más recio clasicismo con el dominio de las modernas técnicas digitales y el 3D. La elección recayó sobre Sam Raimi, responsable de la moderna y exitosa saga de Spider Man.
El guión debía basarse libremente en los múltiples relatos que Lyman Frank Baum escribió a principios del siglo XX sobre El mago de Oz. Y se le encargó a Mitchell Kapner (Falsas apariencias) y a David Lindsay-Abaire, co-autor del libreto de la película de animación Robots, y guionista de Corazón de tinta y El origen de los guardianes. Para completar los ingredientes, tres actores de prestigio: James Franco, Rachel Weisz y Michelle Williams.
Sin embargo, en el séptimo arte no bastan los ingredientes, tiene que darse esa especie de milagro que hace que una película funcione y otra no. Ésta ha funcionado, y lo que es más meritorio, ha gustado a los nostálgicos de Oz. La película nos explica lo que ocurrió en la Ciudad Esmeralda antes de la llegada de Dorita, nos cuenta de dónde sale la bruja y el porqué de ese farsante mago bondadoso llamado Oz. Y lo hace componiendo un permanente homenaje al clásico de la Metro de 1939. Desde ese comienzo en blanco y negro y formato 1:1,33, el recurso al tornado, el despliegue de colores, o los simpáticos personajes Munchkin. Hay dos temas centrales en esta precuela de Raimi: la fe y la memoria del padre. La fe entendida, no en clave religiosa, sino como confianza en alguien y en uno mismo, como ilusión ciertamente voluntarista. Una fe considerada como energía e ímpetu, muy característica de tantas películas americanas. La fe que el hada Glinda tiene en Oscar Oz es lo que a él le va a hacer cambiar. También hay algunas alusiones religiosas, como cuando Oz le promete a Dios que va a cambiar si le da una nueva oportunidad, tema también muy americano. La cuestión de la memoria del buen padre perdido, emparenta curiosamente a esta película con la Blancanieves de Pablo Berger. Glinda está definida por el recuerdo de su padre, asesinado por sus hijas, las brujas malas.
Pero además del típico arco de transformación del protagonista, que de ser un egoísta redomado acaba descubriendo la importancia de darse a los demás, la película se suma al homenaje que Scorsese hizo a los orígenes del cine. Si aquel celebró la magia de Meliés en La invención de Hugo, ésta rememora la figura de Thomas Alva Edison y sus descubrimientos tecnológicos. También hay en la cinta de Raimi ecos de los homenajes a la edad de oro del ilusionismo que fueron El truco final (El prestigio) o El ilusionista. En definitiva, un excelente producto de entretenimiento para toda la familia, visualmente fascinante, y que se mueve en los clásicos parámetros del bien que vence al mal, gracias al amor.
 Juan Orellana alfayomega.es

jueves, 21 de febrero de 2013

Cine: Un “retrato” del ser humano, Los Miserables

Una novela que se convierte en un musical, un musical que se convierte en una película. Los miserables, la célebre novela de Víctor Hugo, llegó al teatro en 1980 gracias al músico Claude-Michel Schönberg, que obtuvo un éxito mundial. Después de numerosas versiones televisivas y cinematográficas, hoy vuelve a las salas de cine por la puerta grande, con ocho nominaciones a los Oscar, ofreciendo un espectáculo imponente, que envuelve y conquista al espectador desde el primer al último minuto.



La adaptación de Tom Hooper (director de 
El discurso del rey) se abre con el atormentado héroe Jean Valjean (Hugh Jackman), el prisionero número 24601, condenado a trabajos forzados por haber robado un trozo de pan. Su historia habla de una reconquista, de una redención, de un viaje en busca de la dignidad y el amor, huyendo de la rígida y brutal convicción del carcelero Javert (Russell Crowe) de que un ladrón sólo puede vivir en el mal.

miércoles, 16 de enero de 2013

Invitación al preestreno de la película:Moscati, el médico de los pobres


INVITACION PREMIERE MOSCATI.jpg 

18 de enero se estrena en cines de toda España la película, Moscati, el médico de los pobres, una película del aclamado director italiano Giaccomo Campiotti centrada en la vida del Santo Giuseppe Moscati, canonizado por el papa Juan Pablo II en 1987.
Ambientada en el Nápoles de inicios del siglo XX, Moscati, el médico de los pobres nos hace ser partícipes de la vida del Dottore Moscati, un médico brillante, que obtuvo las mejores calificaciones y que dedicará toda su carrera al cuidado y atención de los enfermos, en especial de los más pobres, a los que en el ejercicio de su profesión apoyó y sanó no sólo el cuerpo, sino también el alma. 

Desde la Muestra Internacional de Cine que Inspira, DE MADRID HASTA EL CIELO, es un placer poder invitarte al  PREESTRENO DE 'MOSCATI. EL MÉDICO DE LOS POBRES' + Debate sobre Medicina y FE en el ciclo de proyecciones que organizamos mensualmente en el COLEGIO MAYOR RONCALLI (C/ Ramiro de Maeztu, 3). Será el 17 de enero, a las 21.30h. ENTRADA GRATUITA.

Te adjuntamos el cartel del evento esperando puedas invitar a todos los que consideres.
Hasta entonces te dejamos con las palabras que Juan Pablo II pronunció en Ceremonia de Canonización del Doctor.
Por naturaleza y vocación, Moscati fue ante todo y sobre todo el mé­dico que cura: responder a las necesidades de los hombres y a sus sufri­mientos fue para él una necesidad imperiosa e imprescindible. El dolor del que esta enfermo llegaba a él como el grito de un hermano a quien otro hermano, el médico, debía acudir con al ardor del amor. El móvil de su actividad como médico no fue, pues, solamente el deber profesional, sino la conciencia de haber sido puesto por Dios en el mundo para obrar según sus planes y para llevar, con amor, el alivio que la ciencia médica ofrece, mitigando el dolor y haciendo recobrar la salud. Por lo tanto, se anticipó y fue protagonista de esa humanización de la medicina, que hoy se siente como condición necesaria para una reno­vada atención y asistencia al que sufre.