viernes, 11 de diciembre de 2015

«No es posible el matrimonio sin el perdón», dicen unos terapeutas de pareja con 85% de éxito



   
7 diciembre 2015
«No es posible el matrimonio sin el perdón», dicen unos terapeutas de pareja con 85% de éxito
Los creadores del método de Francisco-Canet
María Dolores y José Ángel son los creadores del método De Francisco-Canet para el perdón en el matrimonio.

Desde hace 25 años, en su consulta (www.terapiadepareja.es) ayudan a las parejas a reconciliarse, y el 85 % lo consigue ya tras la cuarta sesión.

«El Sínodo nos ha decidido a ofrecer nuestro método a quienes trabajan en la Iglesia con los matrimonios que pasan hoy por dificultades», afirman. Han compartido su experiencia en la Jornada para Delegados de Pastoral Familiar que ha organizado la Subcomisión de Familia de la CEE en Madrid.

- María Dolores y José Ángel, ¿cuántos años lleváis casados?
- María Dolores: Llevamos 38 casados y cinco de novios. Yo tenía 17 años cuando le conocí.
- José Ángel: Y yo tenía 26 años.

- ¿Por entonces ya tuvisteis alguna discusión?
- MD: Claro que sí. Tuvimos la típica bronca fuerte de novios, pero sabíamos que íbamos a tener discusiones a lo largo del matrimonio y que teníamos que aprender a discutir. Se dice que si una pareja no discute es porque se roza poco, se quiere poco.

- Hoy hay muchas más rupturas que antes. ¿Creéis que no sabemos discutir?
- MD: Nosotros hemos observado en nuestra consulta que, cuando en la pareja se van acumulando los agravios, cuando no se van ventilando las diferencias, llega un momento en que uno acaba por explotar. Y explotan porque antes no ha habido comunicación, no se han pedido perdón.

- JA: Muchas veces dejamos que se acabe la comunicación fluida que existe al principio de la pareja. Uno se encierra en su mundo y no se habla con el otro; y si no se habla es imposible solucionar nada. Es un circuito sin salida.

- MD: Y lo triste muchas veces es que cuando se quieren poner a solucionar las cosas, acuden a un profesional que les recomienda la ruptura. Hoy es más fácil romper que solucionar una crisis.

- ¿Todo esto os ha pasado también a vosotros?
- MD: ¡Claro que hemos tenido discusiones! Pero hemos aprendido maneras para salir de ellas.

- JA: Nadie está inmune, pero es necesario conocer técnicas para perdonarse y no ir acumulando agravios en la mochila.

- Vosotros insistís mucho en el perdón…
- MD: Es lo más importante. No es posible el matrimonio sin el perdón. Somos frágiles y podemos equivocarnos. Además, tenemos que aprender que si hay un problema en la pareja la responsabilidad no es de uno solo, es de los dos.

- JA: Cuando uno se siente muy agraviado es fácil caer en el victimismo. El perdón es la solución. O como recomienda el Papa: «Aunque hayan volado los platos, no acostarse nunca sin hacer las paces».

- ¿Una infidelidad también?
- MD: ¿Por qué no podemos perdonar si ambos podemos equivocarnos? Se puede reconocer que uno se ha equivocado, ver juntos qué hay detrás, por qué ha sucedido eso.

- JA: Respetar los tiempos del otro, hacer autocrítica… Y todo esto hacerlo los dos juntos. Preguntarnos por qué hemos llegado a esta crisis, sin hacer caer toda la responsabilidad en uno solo.

- MA: Pedir perdón no es un acto de humillación, sino un acto de reconocimiento de nuestra fragilidad. Hemos de empezar por aceptarnos tal como somos, y compartir todo lo que somos, sabiendo que somos imperfectos y nos podemos equivocar.

- Es que muchas veces queremos dar nuestra mejor versión, y esperamos que el otro haga lo mismo…
- MD: El otro es un ser del que no tenemos un mapa. Conocerle abarca toda la vida, no solo el noviazgo. Y cuanto más lo conoces, mas lo amarás, porque solo se ama lo que se conoce.

- JA: La pareja es pasión y voluntad al mismo tiempo, y si no hay perdón, se rompe antes o después.

- MD: La inteligencia emocional, el saber que el hombre y la mujer funcionamos de manera distinta, el saber hacer autocrítica, los valores conyugales: la confianza, la lealtad, la paciencia, el perdón, el respeto… todo eso se puede aprender, pero exige el esfuerzo de ambos y también apartar nuestro egoísmo para alcanzar un objetivo: hacer feliz al otro.

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