miércoles, 16 de septiembre de 2009

Una de las primeras historias de la Cruz de la JMJ


Una cruz que desafió la Vigilancia del comunismo checo.
En 1984, Juan Pablo II entregó a los jóvenes de Roma la misma cruz que desde el lunes recorre la diócesis de Madrid. «Llevadla al mundo como signo del amor de Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo, el Señor muerto y resucitado, hay salvación y redención», les dijo. Durante meses, la cruz circuló sólo por Roma. Los jóvenes propusieron llevarla al festival Katholikentag de Múnich, pero el obispo auxiliar local no le veía sentido. Los muchachos decidieron recorrer las calles de Múnich con ella, cantando y rezando, hasta que se incluyó en el programa oficial. Entonces, Juan Pablo II les dijo: «Ahora, llevadla al cardenal Tomacek en Praga». Tomacek era un anciano de 86 años, aislado en arresto domiciliario, bajo vigilancia de los Servicios de Seguridad de la Checoslovaquia comunista, uno de los regímenes que más perseguían al cristianismo. Un grupo de estudiantes alemanes consiguió un visado a través de la Universidad de Tubinga y, una vez en Checoslovaquia, se disfrazaron de albañiles y entraron en la casa del cardenal llevando la gran cruz camuflada. Según el cardenal Cordes, que por aquel entonces era vicepresidente del Pontificio Consejo para los Laicos, «Tomacek lloró de emoción y bendijo a aquellos muchachos temerarios que con gran riesgo personal y peligro le habían manifestado el afecto del Papa». Desde entonces, la cruz recorre el planeta a hombros de los jóvenes.

La Razón

1 comentario:

MedicodelaPaz dijo...

Querido Blogger,

ME SUENA MUCHO QUIEN SALE EN LA FOTO

ALGUIEN DEL MOVI?